El manager del FC Barcelona se encuentra en China


Pues aunque el título del artículo parezca más sacado de la prensa deportiva que de un artículo sobre viajes, os invito a leer el resto del post para que os echéis unas risas.

Hace un par de días alquilamos unas bicicletas en Yangshuo -ciudad preciosa del sur de China sobre la que os hablaré largo y tendido en otros artículos- para tirarnos todo el día por los caminos rurales que salen de la ciudad y corren entre ríos y montañas que parecen sacados de un cuento o una película -de hecho, se han filmado muchísimas por aquí- y que han inspirado a los más grandes poetas chinos de la historia.

En un momento en que la senda se estrechaba al lado del río y teníamos que ir bajados, caminando al lado de nuestras bicis, un chaval chino nos llamó a gritos y nos invitó a tomarnos el almuerzo con él y su grupo de amigos.

Íbamos tan pendientes de no caer en el río -que corría a nuestra izquierda- que no nos dimos cuenta de que a la derecha había una pequeña parcela de césped poblada por varios grupos de chinos.

Decidimos aceptar su invitación y dejamos las bicis aparcadas para compartir con ellos un té extradulce de un fruto extraño de la zona, un poco de comida picante como el diablo y un vino que tenía mayor graduación que algún vodka que he probado.

Mientras, conversábamos como podíamos con nuestro anfitrión, Li, ya que su inglés era bastante limitado. El resto del grupo de Li nos miraba entre divertidos e indiferentes. Li nos contó que toda la parcela estaba ocupada por grupos de gente que sale los fines de semana de la cercana Guilin para pasear por el estremecedor paisaje que regala Yangshuo.

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Todo transcurría en calma hasta que Li decidió dar un grito en chino que, por supuesto, no entendimos.

El efecto de su llamada no se hizo esperar. La gente del resto de grupos se levantó ipso facto y corrieron, cámaras en mano, hacia donde nos encontrábamos. A partir de aquí todo fue una gran confusión. Fotos de grupo, fotos individuales, mirando para aquí y para allá, fotos con abuelas, con jóvenes, con una bandera roja que casi nos cubría por completo y parecía anunciar algún local de alguno de los presentes… Una locura.

Tati y yo reíamos desconcertados y le pregunté a Li qué les había gritado. La respuesta lo esclareció todo: Les he dicho que eres el Manager del Barcelona.

Un merengue y herculano como yo no podía hacer otra cosa más que la que hice: descojonarme hasta no poder más y sonreir a todas las cámaras que nos apuntaban. ¡Visca el Barça!:).

Poco después nos despedíamos de Li comentando la jugada, pero sobretodo discutiendo el futuro de algunos jugadores de la plantilla que no me acaban de convencer.

Sólo me habría gustado ver las caras de los amigos a los que enseñaran las fotos el lunes en el trabajo. Viva

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5 Comentarios
  1. Quique 1 febrero 2011
  2. David 1 febrero 2011
  3. Quique 2 febrero 2011
  4. Juan Antonio 3 febrero 2011