El lujo de dormir en un Château

Château la Caniére

Château la Caniére

Con una admisión pública de mi ignorancia, así es como voy a empezar este artículo. Para vosotros puede que sea cuestión de risa, algo obvio, pero hasta que no dormí en uno, no sabía lo que era un Château. Si os ocurre como a mí, que en sus tiempos de colegio optó por el idioma de Shakespeare en detrimento del de Molière, me entenderéis perfectamente. Si no es el caso, podéis saltaros el siguiente párrafo porque es donde explico lo que es, e ir directamente a la descripción del entorno y la historia de mi privlegiado alojamiento en Auverne, gentileza de Atout France durante el Blog Trip por el centro del país galo.

Un Château no es un castillo medieval, no es una construcción de piedra con un foso y altos muros que la protejen del ardor guerrero de otros señores feudales. Sus instalaciones no son básicas y la estética no está supeditada a la función bélica aunque hay casos en que no se han descuidado los aspectos defensivos. No, un Château es una lujosa mansión señorial de los tiempos de nobles y plebeyos, un palacio donde el poder y la riqueza de su dueño se muestra en el mobiliario, las pinturas que adornan sus paredes, y la decoración y estructura arquitectónica en general.

Y el Château la Caniére, reconvertido en alojamiento y abierto de nuevo al público el año pasado cuando consiguió su cuarta estrella hotelera, no desmerece en absoluto esa descripción. Para empezar, está enclavado en medio de un gran parque de 8 hectáreas, lo que garantiza privacidad durante los paseos de los huéspedes, y cuenta con vistas a la cadena de picos de Auvernia (de cuyo parque temático dedicado a los volcanes hablaré en otro artículo). La mejor forma de llegar a él es en coche, desde Riom (a 24 minutos), Vichy (29 minutos) o Clermont-Ferrand (36 minutos).

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Tal y como la vemos hoy, la construcción data de finales del siglo XIX cuando fue concebida para albergar ni más ni menos que las colecciones del químico francés Antoine Lavoisier. En el comedor se conserva una copia de un cuadro en el que aparece el matrimonio, aunque si queréis ver el original tendréis que regalaros un viaje sobre el Oceano Atlántico y plantaros en el MET, el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York. Un detalle curioso, y un pequeño salto en el tiempo: en el castillo se escondieron aviadores ingleses abatidos durante la II Guerra Mundial y eso le costó la vida a la entonces propietaria, Magdalena Bérard de Chazelles, que falleció en 1944 en el campamento de Ravensbrück.

Pero volvamos al presente, al Chateau que mezcla siglo XXI (WiFi en sus instalaciones) con el de su construcción, el XIX. Las formas tranquilas del edificio se hacen notar en su proyección vertical, con lo que las ventanas de los pisos superiores cuentan con envidiables vistas. Las habitaciones y suites, 26 en total, son todas diferentes las unas de las otras aunque tengan en común el contar con televisor de pantalla plana, internet inalámbrico gratuito y caja fuerte, y se dividen en 6 categorías, desde la sencilla Etapa hasta la Suite Chatelain, con su cama, de 180 cm x 210 cm, con dosel y una superficie de 98 metros cuadrados (no, a mí no me tocó pasar la noche en esa pero publicaré un vídeo de cómo era la mía).

Como soy firme creyente en aquello de que una imagen vale más que mil palabras, más que nada porque casi fotografío todo lo que se mueve, os dejo a continuación una serie de instantáneas del Chateau, tanto del exterior como del interior, no sin antes comentaros que en el restaurante anexo, Le Lavoisier, cenamos unos platos exquisitos de los que algunos aparecen también en las fotos:

Página Web |Château la Caniére

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4 Comentarios
  1. Casas Vacaciones 17 mayo 2011
  2. Avistu 17 mayo 2011
  3. Manuel Juan Juan 12 febrero 2013
  4. Avistu 18 febrero 2013