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El Entierro de la Sardina: el fin del Carnaval en Asturias

Entierro de la Sardina Gijón

Entierro de la Sardina Gijón

Cuando te dicen que nadie sabe bien como empezó todo aquello, puedes estar seguro de que estás a punto de escuchar una historia curiosa. Con el Entierro de la Sardina que se celebra por todo Asturias como punto final del Carnaval, te confieso que nadie sabe bien como empezó todo.

A priori, los ingredientes son de lo más disparatados. Hay que juntar una sardina de tamaño delfín o cachalote, según los casos, unas plañideras de sexo indefinido (las negras vestimentas y los velos pueden cubrir tanto a hombres como mujeres), unos falsos sacerdotes y jerifaltes dispuestos a hacer el ridículo de una manera muy formal, una banda de música que toca de todo menos melodías fúnebres, la lectura de un testamento (porque siempre hay un discurso) irreverente y descarado y un entierro que no existe (porque a la Sardina se la suele quemar).

Entierro de la Sardina Gijón

Entierro de la Sardina Gijón

Entierro de la Sardina Gijón

Entierro de la Sardina Gijón

El Carnaval, Antroxu en Asturias, está asociado a saltarse los límites y a la ruptura de todo tipo de barreras. De género, porque los hombres pueden disfrazarse de mujeres y viceversa; de clase, porque no se distinguen ricos y pobres; de religión, porque la única que vale es la del culto al hedonismo… Puede ser el mundo al revés o todo lo contrario, porque en el desorden también hay un cierto orden. Y el final del Carnaval no iba a ser una excepción.

En el acto simbólico de enterrar la Sardina (con mayúscula), enterramos el jolgorio y desenfreno que acompañan al pecaminoso Carnaval (palabra cuya etimología está en disputa pero que en general hace referencia a rituales paganos o a una tolerada excusa para pecar antes del recogimiento y sobriedad de la Cuaresma).

Entierro de la Sardina Gijón

Entierro de la Sardina Gijón

Dicen que el Entierro de la Sardina empezó con la cristiana voluntad de un monarca, Carlos III (hay quien dice que fue un grupo de nobles), que un Miércoles de Ceniza ordenó que se celebrara una fiesta de inicio de Cuaresma y, para fomentar la ausencia de carne en las comidas, se le servirían sardinas a todo al que allí acudiera.

Pero o hubo un retraso en el viaje de los peces desde la costa a la capital o la mercancía no era precisamente de primera calidad porque cuando llegó a Madrid se descubrió que estaba podrida. La solución que se le ocurrió al monarca fue deshacerse de las sardinas por el procedimiento de enterrarlas en la Casa de Campo. El pueblo madrileño, de espíritu jocoso, decidió celebrar una ceremonia satírica de acompañamiento al cortejo…y el resto es Historia.

O no, porque también hay quien dice que “sardina” es la corrupción de la voz “cerdina” y que el Miércoles de Ceniza se enterraba el costillar de un cerdo como símbolo del ayuno y la penitencia inminentes. Si no se podía comer carne, con el entierro de la misma evitaban los fieles la tentación y públicamente afirmaban su voluntad de cumplir con los preceptos religiosos.

Entierro de la Sardina Avilés

Entierro de la Sardina Avilés

Entierro de la Sardina Avilés

Entierro de la Sardina Avilés

Tengan razón unos, otros, o ninguno, los dos entierros de la Sardina a los que acudí este año (el martes en Gijón, el miércoles en Avilés), son un auténtico disparate y, por lo tanto, un espectáculo en el que disfrutan tanto niños (aunque estos se perderán muchas de las referencias jocosas en los discursos) como mayores.

Bajo el orbayo (lluvia ligera), la Sardina de Gijón – que este año respondía al nombre de “Merkelina”- muere como toda una artista en un escenario (el fallecimiento lo causa un ataque de vergüenza ajena ante la situación política de nuestro país) y la Sardina de Avilés tiene el tamaño de un cachalote y hacen falta dos bueyes, de 1300 kilos cada uno, para llevarla en procesión.

Entierro de la Sardina Avilés

Entierro de la Sardina Avilés

Tanto en Avilés como en Gijón, no faltan los personajes que parodian a las autoridades civiles, religiosas o militares, el cortejo fúnebre que parece que llora por no reír y la charanga que anima el entierro con una divertida fanfarria.

Y es que en Asturias, el espíritu del Antroxu permanece vivo hasta el último momento, hasta el Entierro de la Sardina y luego duerme un dulce sueño de casi doce meses esperando a que llegue otra vez, en Febrero, la hora de despertar y traer a nuestros pueblos y ciudades la folixa (la fiesta, la juerga).



(Podéis ver más fotos del Entierro de la Sardina en Gijón y Avilés en el álbum que he subido a la página de Viajablog en Facebook.)


Publicado por el Miércoles, 27 febrero, 2013
Etiquetas: , , ,
Categorías: España


2 Comentarios sobre "El Entierro de la Sardina: el fin del Carnaval en Asturias"
  1. Fantastico artículo. Hace años que no voy al entierro de la sardina, pero sin duda alguna mi desinterés ha venido dado porque no había encontrado uno tan divertido y tan currado. Muy buenas las sardinas las pobrecitas, mi favorita la de Gijón, y he flipado con el coche fúnebre. Me lo apuntaré para el 2014!

  2. Avistu dice:

    Gracias, Natalia. En Gijón el desfile es más largo (empieza en el Paseo de Begoña) pero ellos no queman a la Sardina (como hacemos en Avilés). Lo bueno es que los dos actos no coinciden, son días distintos, así que no hay excusa para no disfrutar ambos :)

    Un saludo,

    J


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