El círculo polar ártico acelera su desaparición


Hace unos días leía en elmundo.es la noticia y me dejaba con la sensación de impotencia habitual que tengo cuando sé que las cosas no dependen de lo que yo haga.

A mi modo de ver, la desaparación de la masa polar ártica está claramente sentenciada y decidida por los dirigentes de los países avanzados cuyas aguas jurisdiccionales son limítrofes a las de la zona polar.

Un nuevo estudio científico ha revelado la existencia de una masa de agua cálida -proviniente del Atlántico- en la zona polar.

El deshielo del Ártico se está produciendo a una velocidad superior a la estimada y en cada estudio se aventura una fecha más temprana que la anterior como punto y final a la vida de esta masa de hielo vírgen que el hombre está empeñado en hacer desaparecer.

Durante la investigación se ha llegado a conclusiones como que la tasa de mortalidad de los pequeños crustáceos, que sirven de alimento a especies de mayor envergadura, se ha visto incrementada de forma alarmante y la tasa de respiración del plancton ha aumentando, siendo, por lo tanto, mayor la cantidad de CO2 que se produce en el mar. Los océanos han sido, hasta la fecha, una fuente donde enterrar el CO2 y las consecuencias podrían ser fatales si esta situación se invirtiera.

Pero, como en todo, no todos los países están interesados en acabar con esta destrucción de nuestro equilibrio ambiental.

En el número de Mayo de la revista National Geographic en Español -que compré en Colombia justo antes de embarcar rumbo a Europa- encontré un reportaje sobre la lucha que enfrentará dentro de una década -o menos- a países como Noruega, Suecia, Dinamarca -soberana de la vasta superficie de Groenlandia- Rusia y Estados Unidos. Todos movidos por una sola causa, como siempre lucrativa: los derechos de explotación del fondo marino ártico para obtener gas natural y petróleo.

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Y éso, gente, es lo que realmente hace que el tema no aparezca en los medios de comunicación de esos países con la gravedad que debería.

Para ellos, que esperan llevarse una parte del pastel, el deshielo del Ártico pueden significar suculentos beneficios. Aunque -según reza el artículo de National Geographic- nadie sabe exactamente la cantidad que habrá de uno y de otro -aunque se cree que existe más gas que petróleo- todos los contendientes quieren comenzar la carrera de explotación en primera fila de la parrilla de salida, habiendo comenzado ya las disputas sobre los derechos sobre las aguas oceánicas.

Para ello se elaboran mapas del relieve marino mediante estudios que cuestan una fortuna.

Pues éso, que con el petróleo y el gas siendo combustibles cada vez más escasos, las opciones de salvación de las míticas y casi infranqueables placas de hielo del Polo Norte y de las especies animales que de ellas dependen, son cada vez más pírricas. Muy pero que muy triste el pensar que seré parte de la generación que vio desaparecer el hielo del Polo Norte.

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