El calentamiento de los océanos crea desiertos marinos

En su travesía por el Mundo, Sergi exploró los arrecifes de coral australianos y consiguió el título de buceo en Tailandia, donde yo mismo experimenté la belleza de su vida subacuática sólo realizando un corto día de snorkelling.

Los océanos no sólo nos ofrecen bellísimas imágenes y formas de vida sino que además significan el pan para tantas familias de pescadores que viven de ellos, ayudan a mantener estable el clima del planeta y contienen multitud de vegetación y otros organismos que son la base de multitud de medicamentos ya descubiertos y de muchos otros que aún están por descubrir. Como aquella película de Los Últimos Días del Edén – protagonizada por Sean Connery- especulaba con la idea de la existencia de una cura para el cáncer en una selva, quién dice que no se puede encontrar bajo los mares. Por ahora, el Yondelis de Zeltia –extraído de algas del mares eficiente en la lucha contra el cáncer de ovarios y sarcomas de tejidos blandos.

Por todo esto es muy triste leer noticias como la que publica elmundo.es en la que afirma que un grupo de científicos de la Universidad alemana de Kiel han confirmado, mediante un estudio publicado en la revista Science, que el calentamiento de los océanos ha hecho disminuir la concentración de oxígeno en el agua y está comenzando a producir una desertización de los fondos marinos.

Las consecuencias pueden ser catastróficas ya que se puede llegar a la desaparición de determinadas especies de peces e incluso alterar el clima general de la Tierra. El equipo probó que en el Pacífico ecuatorial y en el Atlántico tropical, en la capa que va desde los 300 a los 700 metros de profundidad, la disminución del oxígeno esde 0,09 a 0,34 micromoles por kilo en 1 año. Los grandes organismos marinos sufren tensiones muy graves o mueren en condiciones de oxígeno por debajo de los 60 o 120 micromoles por kilo, un margen que varía en función de las especies, explican los autoresdel informe.

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Lo más alarmante es que, hace 251 millones de años, el océano no tenía nada de oxígeno. Pues bien, curiosamente, en ese mismo período hubo también grandes concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera que produjeron extinciones masivas tanto en la tierra como en los mares.

No queremos pensar en lo peor y seguiremos teniendo fe en la especie humana y su capacidad de entendimiento y compromiso con el medioambiente, pero es simplemente una luz roja más a la que los dirigentes políticos deben hacer mucho más caso que a la otra luz roja que arrojan sus números en los balances de intención de voto. ¡Menos prometer y más medidas que mejoren nuestro ecosistema!.

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Una respuesta
  1. Carles 3 septiembre 2008