¿Dónde empieza la Patagonia?

Google +TwitterFacebook

El otro día David nos contaba su excursión por la Australia profunda y mientras leía sobre aquellos kilómetros y kilómetros de tierra deshabitada me acordé de cuando crucé la Patagonia entera por carretera. Mientras en Australia te acompañan desiertos y paisajes áridos, en la Patagonia son el agua, el hielo y la humedad los que se apoderan por completo del entorno. Para mí estos contrastes son desde luego lo que convierten a nuestro planeta en un lugar tan fascinante y digno de ser explorado.

Llevaba ya varios meses viajando. Dos meses atravesando India de norte a sur mayoritariamente en tren, unas semanas en Nepal fascinado con aquellas colosales montañas, un mes y medio entre Tailandia y Camboya, y otro par de meses en Australia y Nueva Zelanda antes de pisar Sudamérica.

Aterricé en Santiago de Chile y tras pasar un par de semanas entre la capital y Valparaiso, crucé los andes para plantarme en Mendoza y gozar del Festival de la Vendimia y del vino Mendocino, con el cuál iniciaría un romance de aquellos de hasta que la muerte nos separe. Se había terminado el festival y no sabía muy bien hacia donde tirar. Hacia el norte era una opción, tal vez llegar al Amazonas a ver que había por allí. Otra opción que me planteé era ir hasta Buenos Aires a ver un poco de fútbol. Tambien estaba la posibilidad de regresar a Chile y tirar para arriba para meterme en Perú o Bolivia. En fin, tenía 6 meses por delante, quedaba una eternidad antes de que un avión me trasladara desde Río de Janeiro de vuelta a Europa.

Me causa mucha curiosidad la concepción del tiempo. Durante mi viaje recuerdo que los meses parecían años. Son tantas las experiencias que acumulas en tan poco tiempo que éste parece dilatarse y dilatarse para dar cabida a tanta historia. Probablemente, si calculara la media de días que me quedé en cada lugar por el pasé, no creo que el resultado fuera mayor que una semana. Creo que los lugares en los que pasé mas tiempo fueron Ko Tao en Tailandia, Sucre en Bolivia y Sydney en Australia. En estos lugares estuve unas tres semanas aproximadamente y fueron las únicas tres veces que recuerdo desempaquetar la mochila por completo. El resto del tiempo, durante un año, fue permanecer tres o cuatro dias en un pueblo, ciudad o aldea y volver a moverse. Pues eso, que en un mes a lo mejor has “vivido” en 8 o 9 lugares distintos y en cada uno de ellos te has tenido que buscar la vida para encontrar alojamiento a buen precio y enterarte de cual es mejor modo de moverse, que si taxi, que si tuk tuk, que si moto, que si bicicleta. En cada lugar visitas más o menos sitios interesantes, y siempre, siempre, conoces a alguien, o a muchos. Abandonas el lugar y te sumerges completamente en otro, y así sucesivamente. Y lo haces de forma intensa, no sólo porque quieres vivir intensamente sino porque la necesidad obliga. La necesidad de enterarte rápidamente de qué va la película allí donde estás para no cometer más errores de los necesarios y para no perder tiempo estúpidamente. Total, han pasado dos semanas desde que dejaste aquel lugar cojonudo en el que lo pasaste tan bien, pero como después de allí estuviste en 3 lugares más, en los cuales lo pasaste igual de bien, en vez de parecer que haga medio mes parece que haga medio año. No sé si me explico. En fin, la concepción del tiempo me parece interesante.

Lee:
Parque Nacional Tierra del Fuego

Decía que estaba en Mendoza, había terminado el Festival de la Vendimia y no sabía hacia donde ir. Bueno, pues al final me decidí por tirar hacia el sur para recorrer la Patagonia entera antes de que llegara el invierno en el hemisferio sur. Porque este es otro tema que adquiere mucha importancia cuando viajas: con qué estación del año me voy a encontrar? Los europeos a veces parece que creamos que durante el mes de Agosto es verano en todo el mundo. Bueno, pues no es así. Y si quieres viajar a la Patagonia te recomiendo que no lo hagas entre Junio y Septiembre porque te vas a morir de frío. Aunque claro, si te gusta el frío o eres esquiador y te apetece pasarte por Bariloche pues ala, la nieve te esta esperando. De echo tengo varios amigos, la mayoría de ellos argentinos, que se dedican al negocio del ski y durante el invierno europeo trabajan en los Pirineos para posteriormente desplazarse a Argentina y trabajar la temporada de ski desde mayo hasta septiembre.

Así que me subí a un autobús que me llevó a Bariloche. Muchas horas de carretera atravesando fantásticos paisajes. En Bariloche me quedé cuatro o cinco días y allí empecé a preguntarme: ¿Dónde empieza la Patagonia? le formulé la pregunta a varios locales, pero como os podeis imaginar todo el mundo barría para casa. Alguno hasta me intentó hace creer que la Patagonia prácticamente empezaba en Mendoza!

Amigos argentinos, gente de bien, me podéis por favor sacar de la duda y explicarme exactamente ¿dónde empieza la Patagonia?

Llegué a Calafate y allí me esperaba el Perito Moreno. Si alguien conoce algún otro motivo por el cual la gente va a Calafate por favor que me lo explique. Es como ir a Amsterdam, uno va a Amsterdam para meterse en los coffe shops y punto, o no?

El Perito Moreno es un monstruo que merece la pena conocer. Personalmente, quedé totalmente fascinado más que por verlo por escucharlo. Ese crujir le deja a uno helado (o_O). Qué pedazo de glaciar! Ahora si que estaba cien por cien seguro de encontrarme en la Patagonia.

Lee:
Viaje a la Patagonia

Pero no, la patagonia es mucho más que un simple glaciar. La Patagonia es mucho más que montañas andinas redondeando el horizonte. La Patagonia es mucho más que todo eso. La Patagonia es tundra. Kilómetros y kilómetros de tundra hasta hacerte perder no sólo la noción del tiempo sino también la noción del espacio.

Kilómetros y kilómetros de soledad y de vacío que le hacen a uno comprender por qué a esa región de nuestro planeta se la denomina también “el fin del mundo”.

Quedaba aún cruzar el Estrecho de Magallanes para llegar a Tierra del Fuego. Sabes por qué se le llama Tierra del fuego a Tierra del Fuego? Dice la leyenda que cuando los “conquistadores” (lo pongo entre comillas porque me hace gracia la elegancia que destella la palabra conquistadores cuando deberíamos denominarlos invasores, saqueadores o embaucadores) se encontraban frente al estrecho planeando cómo, cuándo y por dónde cruzarlo, lo único que podían vislumbrar al otro lado era el fuego de las hogueras prendidas por los indígenas de la zona. Tantas eran las hogueras y tan intensas sus llamas que ahí quedó el nombre para siempre, Tierra de Fuego.

Ya en Tierra de Fuego aún quedaban horas de carretera, horas de tundra, para llegar a mi destino final: Ushuaia. Dicen que Ushuaia es la ciudad más austral del mundo, es decir, la que se encuentra al final del todo. Y cierto es que los locales se enorgullecen de ello. De echo, por allí más de uno circulaba con camisetas en las que se podía leer: Ushuaia, el fin del mundo o el principio de la vida. Me hizo gracia la leyenda. Entendía lo de “el fin del mundo”, pero sentía curiosidad por saber a qué venía lo de “el principio de la vida”, de modo que pregunté a los locales. Estos, orgullosos de ser los guardianes de la mayor reserva de agua que existe en el planeta, me explicaron que ante una eventual situación devastadora para el planeta, tal como una guerra mundial sin precedentes con uso de bombas atómicas o algo por el estilo, la Patagonia se convertiría en la salvación para la raza humana y en el motor para su regeneración. Ushuaia, por supuesto, seria su capital.

Patagonia, el fin del mundo o el principio de la vida. Una región de obligada visita que no te dejará indiferente.

Reserva tu viaje al mejor precio:

Puntúa este artículo

Google + Twitter Facebook
11 Comentarios
  1. Alonso 7 diciembre 2011
  2. Sergi 8 diciembre 2011
  3. David 9 diciembre 2011
  4. marcela 10 diciembre 2011
  5. marcela 10 diciembre 2011
  6. aluminé 2 febrero 2013
  7. Sergi 2 febrero 2013
  8. aluminé 4 febrero 2013
  9. Sergi 4 febrero 2013
  10. francisco 26 agosto 2014