¿Desaparecen los enchufes de los aeropuertos?

aviones en barajas
Ayer sábado por la tarde, entre la llegada de mi vuelo desde Asturias (dónde he estado sin acceso a Internet en casa durante toda la semana) y la salida en dirección a Dublín, tenía un margen de tiempo de espera en el aeropuerto más que suficiente para emborronar, metafórica y electrónicamente, un par de folios. Con la intención de ahorrar batería para poder seguir escribiendo a bordo del avión, portátil en mano, me recorrí toda la zona de las puertas de embarque “H” de la T4 de Barajas buscando algo tan sencillo como un enchufe.

Pues no hubo suerte. Acostumbrado a que los poderes públicos los escondan, registré visualmente las zonas más recónditas de esa parte de la terminal, sin dejar una sola pared o columna sin examinar. Incluso inspeccioné (y a estas alturas ya había más de un pasajero que me miraba con curiosidad) las bases de los teléfonos y de las máquinas que ofrecen acceso a Internet, pero estos modelos llevan la toma de corriente oculta, y es parte del cableado de la línea, que no queda a la vista.

Las máquinas de refrescos, agua y chocolatinas, no pueden pasar sin electricidad pero las han semiempotrado entre dos paredes plásticas que sólo deja a la vista el frontal de las mismas. No hay acceso visible a los enchufes.

Mucha papelera con tres compartimentos para papel, plástico y basura orgánica, mucho aire acondicionado, mucho ventanal…pero los únicos enchufes están en los baños, sobre cada lavabo.

Investigando un poco por Internet, he encontrado en BoingBoing un viejo artículo en el que se comenta éste problema (ahora que cada vez más gente viaja no sólo con portátiles, sino con multitud de aparatos que se pueden quedar sin batería en el momento más inoportuno). He leido que se da la paradoja de que hay aeropuertos que cobran por enchufarse a la red (con minúscula) mientas otros dotan de un número suficiente de tomas de corriente sus zonas de embarque.

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Aunque los nuevos asientos de First y Business Class incorporan puertos USB y tomas de corriente, creo que muchos no nos podemos dar el lujo de pagar el triple de un billete en clase Económica sólo para dar satisfacción a nuestro vicio de teclear en cualquier parte (obvio las ventajas adicionales en cuanto a comodidad de los asientos, bebida y comida gratuitas, etc.).

Desconozco lo que le supone a AENA la factura eléctrica en los enchufes disponibles para el público (como los he visto, y usado, en las terminales menos modernas), pero no creo que eso compense (¿falta de “solidaridad” entre empresas?) por las llamadas que se dejan de hacer con un móvil sin batería, o que esto anime a los pasajeros a usar no el (caro) WiFi sino las (menos caras) máquinas de acceso a Internet (buscando la “pela”, pura y dura).

Me pregunto si ha sido una cuestión en que el diseño de la nueva terminal ha primado sobre la usabilidad de la misma o si realmente lo han hecho a propósito (incluso podría ser un caso de normativa de seguridad y certificación de aparatos eléctricos). Si alguien lo sabe, agradecería que me sacara de la duda.

(Texto escrito casi en su totalidad en el vuelo 3184 de Iberia, porque mi portátil sí aguantó las dos horas del mismo. Y sí, también suelo volar llevando encima una libreta y un bolígrafo. O dos.)

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