Degustación de cocina alicantina en Benidorm

La presentación del plato de bonito era muy original, pero mejor fue su sabor

La presentación del plato de bonito era muy original, pero mejor fue su sabor

El pasado Viernes hice una de esas cosas que sorprenden a uno mismo: asistir a una jornada gastronómica.

Mi mejor amigo me propuso acompañarle al Hotel Villa del Mar de Benidorm para degustar una comida de altísima calidad.

El día amaneció como lo suele hacer en la primavera de la maravillosa terreta alicantina: soleado y cálido. Nos acercamos a la parada de TRAM de la céntrica Plaza de los Luceros y dejamos que el rehabilitado y recuperado tranvía alicantino nos llevase a lo largo de un impresionante itinerario costero cuya belleza compensa con creces el tiempo que ganas si lo haces por carretera.

Unas personas del hotel nos recogieron en la parada del tranvía en Benidorm y nos llevaron a este cinco estrellas de la cadena de hoteles Magic.

Benidorm tiene una dudosa fama en el plano turístico español. Se le identifica principalmente con turismo de la tercera edad nacional, y extranjeros de poco poder adquisitivo. Principalmente, ingleses y alemanes que vienen a disfrutar del Sol, la paella y la sangría a precios muy asequibles para ellos.

El sabroso solomillo se derretía en mi boca

El sabroso solomillo se derretía en mi boca

Sin embargo, la ciudad tiene mucho más que éso. El casco antiguo merece la pena, así como su larga y ancha playa de arena blanca y la cercana zona verde de Sierra Fría. Puedes realizar una excursión de día entero por la cornisa de la sierra y llegar, en el otro extremo, a Alfaz del Pí. A tu lado derecho verás acantilados preciosos donde la roca contiene el pausado embite del Mediterráneo.

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Al llegar al hotel, hicimos un pequeño tour por las instalaciones que acabó en su restaurante. Allí el chef nos explicó que tienen una carta muy cuidada con productos de la zona: aceite de oliva de Relleu, chocolate de Villajoyosa, pescados y mariscos de Santa Pola. Y todo ello regado con vinos de la zona de Alcoy, como el Montcabrer.

El hotel es un hotel de lujo, pequeño, ubicado frente al mar. El comedor tenía unas grandes cristaleras que hacen que el comensal tenga la sensación de estar disfrutando de su plato mientras flota sobre el mar.

Al poco comenzaron a desfilar por delante nuestra las sabrosas viandas.

Empezamos con un bogavante sobre salpicón de ensalada y agua de tomate con albahaca y bonito del mediterráneo en suave escabeche crítico sobre confitura de cebolla.

Después llegó la tapa de arroz meloso vieiras, presa ibérica y alcachofas.Esta combinación tan variada creo que ha sido de lo mejor que he comido en mi vida.

Bogavante sobre salpicón de ensalada y agua de tomate con albahaca

Bogavante sobre salpicón de ensalada y agua de tomate con albahaca

Pasamos a la carne con un buen solomillo de ternera en su jugo con verduras a la plancha, para regresar al pescado con una lubina con ajada de tomillo, limón y tallarines de verdura.

Estuve a punto de negarme a tomar el postre porque pensé que no sería capaz de andar si quiera hasta la estación de tranvía pero agradezco que acabaran poniendo ese chutney de frutas sobre mousse de yogurt griego y estreusel de cacao delante mio. Un postre fresco y sabroso como colofón para una comida deliciosa.

Un gran ejemplo de alta cocina mediterránea en el gran clima alicantino. Nadie puede negarse a algo así.

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4 Comentarios
  1. Devjani 16 mayo 2013
  2. David 2 junio 2013
  3. Devjani 3 junio 2013
  4. Cristian Sportaky 8 febrero 2014