De vacaciones por Mykonos

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Seguro que más de una vez habéis oído hablar de la isla de Mykonos en Grecia. Esta isla es una de tantas que forman el archipiélago de las islas cicladas, famosas por sus increíbles puestas de sol, pueblecitos llenos de casas blancas y playas de aguas cristalinas. Pero por lo que más se conoce a la isla de Mykonos, es por su fiesta, de hecho es conocida como la pequeña Ibiza.

Ni corto ni perezoso, este año me decidí a pasar unas vacaciones allí a descubrir que es lo que me ofrecía la isla y, la verdad, es que volví encantado puesto que descubrí unas playas magníficas, un ciudad (la capital) maravillosa y una isla que en su conjunto merece la pena visitar alguna vez en la vida.

Lo que me dejó impresionado fue la capital de la isla, Chora. Es un pueblo formado por un montón de casitas blancas y por un conjunto de laberínticas calles. De hecho, aunque lleves un mapa, es casi seguro que te vas a perder. Pero es que resulta que merece la pena perderse entre sus calles, y descubrir de esta forma rincones que si no, no vienen detallados en ninguna guía.

Además, paseando entre sus calles, acabé dando con la mascota de la isla. Resulta que tienen un pelícano por mascota que se ha hecho super famoso (Petros). La leyenda dice que más de 40 años atrás, un pescador de Mykonos tropezó con un pelícano herido. Estaba tan conmovido por el pelícano, que decidió hacerse cargo de él. Tras recuperarse la criatura, decidió ponerlo en libertad. Pero, sorprendentemente, el pelícano no eligió el aire como su morada, sino que decidió establecerse en Mykonos. Cada día que ha pasado desde entonces, la criatura se da ido convirtiendo en el centro de todas las miradas y en una celebridad.

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Aunque sin duda, lo que me dejó estupefacto es la zona conocida como la “pequeña Venecia”. El barrio de la Pequeña Venecia está repleto de viejas casas elegantes y hermosas que se encuentran precariamente situadas en el borde del mar. No se puede viajar a Mykonos y no visitar este encantador barrio. Eso si, este barrio se transforma por la noche, y en ese momento cuando se puede encontrar una fiesta descomunal.

Además, desde esta zona se pueden vislumbrar los famosos molinos de viento de Mykonos, que se utilizaban principalmente para la trituración de los rendimientos agrícolas y en total hay 16 molinos operativos. Los molinos brillan por su color blanco como la nieve y no es de extrañar que hubiera tantos molinos por la isla, dado que es famosa por sus vientos huracanados.

Si la capital deja maravillado a todo el que la visita, no os podéis hacer a la idea de sus playas con fina arena blanca con aguas totalmente cristalinas. Lástima que muchas de ellas estén saturadas de hamacas y sombrillas. De todas formas, esto ocurre con las playas de la zona sur, porque las de la zona norte están totalmente vírgenes, y se puede disfrutar de la arena, el sol y el agua sin grandes aglomeraciones, ¡es genial!

Eso si, en algunas de las playas, especialmente Paradise y Super Paradise, la tranquilidad se acaba a las 17:00, hora en que arranca la fiesta, las go-gos saltan sobre las mesas y hay que darlo todo disfrutando de la fiesta. Aquí las fiestas suelen acabar para medianoche, pero es entonces cuando hay que trasladarse a la capital, y continuar allí hasta que de nuevo amanece y te puedes ir a dormir al hotel con las pocas fuerzas que te quedan.

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Si necesitáis más información, podéis encontrar bastante en la guía de Mykonos actualizada por Iñaki Herrero, autor de este artículo.

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  1. Guia de vacaciones 17 diciembre 2010