De concierto con Iron Maiden por Holanda

Google +TwitterFacebook

La semana pasada me encontraba de visita en Maastricht, Holanda, y junto con un par de amigos decidimos hacer aquello que no habíamos hecho a los 15 años y ahora la ocasión se nos brindaba.

Iron Maiden, el mítico grupo heavy liderado por Bruce Dickinson y Steve Harris, pasaban con su gira de revivals por Assen y no quisimos perder la oportunidad.

Subimos al coche y cruzamos Holanda casi por entera. Maastricht queda separada por unos 300 kilómetros de monótono verde campestre y llano con Assen. Los pueblos y los verdes campos se suceden a través de una cómoda autopista así como multitud de McDonalds con su drive thru, como si de restaurantes Medas en España se trataran, a cada pocos kilómetros.

Llegamos a Assen. Un pueblo al norte de Holanda que vuelve a ser un encantador pueblo con casitas compitiendo por ver quien tiene el jardín más cuidado del barrio. A veces esa perfección me pone de los nervios.

El concierto tenía lugar en el famoso circuito de motos de Assen y tras dejar las cosas en el único hotel que encontramos a través de buscadores, nos dirigimos hacia allí.

Entre los asistentes al concierto, esperábamos encontrar una media de edad de cuarenta, la mayoría con sus longevas melenas a modo de grandes patillas, es decir, algo así como una congregación de imitadores al cantante de Scorpions. Nada más lejos de la realidad, encontramos a muchos heavies de antaño pululando por ahí y luciendo sus chaquetas tejanas con sus parches de Eddie a modo de tesoro. La media de edad andaba efectivamente por los cuarenta y era curioso ver a parejas con su hijos iniciándoles en el heavy metal de los ochenta.

Lee:
Visita al cementerio de Maastricht

El concierto mereció los sesenta euros que pagamos y mucho más. El grupo se ha recientemente reunificado y tocaron para divertir y divertirse. La canción más nueva del repertorio fue Fear of the Dark y desde el año 92 hacia atrás deleitaron a todos los nostálgicos del metal de los ochenta durante tres buenas horas.

Tras el concierto, tomamos un autobús que nos dejó en Assen. En el mismo centro existen toda una serie de bares con música de rock que a los amantes de la guitarra no van a dejar insatisfechos. Aunque el centro de Assen es relativamente pequeño, existen una buena variedad de bares y locales donde escuchar buena música y tomarse unas copas. A modo de tentempie, existe un local donde preparan hamburguesas y también ofrecen una caja expendedora de fast food con salchichas y demás elementos pletóricos de colesterol a disposición del hambriento bebedor.

A las tres poco más encontramos abierto y con el taxi nos dirigimos al hotel muertos por tirarnos sobre la cama.

Reserva tu viaje al mejor precio:

Puntúa este artículo

Google + Twitter Facebook