Culto al cuerpo en Brasil

Google +TwitterFacebook


Tras el ajetreo de la llegada en la primera noche de nuestro viaje, decidimos tomarnos el primer día de forma relajada y nos bajamos a la cercana playa de Copacabana balón en mano. Algo que en seguida nos llamó la atención fue la buena condición física de los cuerpos de la poca gente -no estaba el día exageradamente soleado- que tomaba el Sol o paseaba o corría por la playa dando culto al cuerpo.

Pensando que podría haber sido una casualidad nos fuimos a comer cerca y a descansar un poco en la siesta típica de la tierra. Por la noche, Manu, Mattia y yo nos fuimos a correr por el gran paseo marítimo de la playa de Copacabana y nos quedamos asombrados con lo que vimos. La avenida estaba literalmente tomada por cientos de personas que iba en bicicleta, corrían o andaban a paso rápido o, simplemente caminaban dando un plácido paseo en los 25 grados de temperatura que ofrecía la noche.

La arena de Copacabana, superpoblada por porterías y redes de volleyball que habían permanecido solitarias durante el resto del día, hervía de jóvenes -chicos y chicas- que jugaban partidos de fútbol y volley y no dejaban un campo sin utilizar. Todo rebosaba vida y actividad.

En nuestra segunda noche optamos por bajarnos con el balón y echar un dos para tres. Al poco tiempo una mezcla de chavales brasileiros y argentinos nos retaron a un partido a 5. Nosotros accedimos con ciertas reservas pensando que lo de ganar la Euro no nos iba a ayudar en esta paliza sobre la arena de Copacabana. No me preguntéis cómo pero les metimos 6-2 a aquellos chavales que jugaban en casa. Con nosotros bien, pero acabaron discutiendo entre ellos pensando que aquellos viejos espanoles no podían haberles ganado. La verdad es que nos fuimos al apartamento rotos, pero descojonados y satisfechos.

El culto al cuerpo y al tema físico en Río es exagerado. Por la calle y, sobre todo, en la playa ves mujeres de cuerpos espectaculares y hombres cuadrados que se pasean arriba y abajo en los prolegómenos del verano austral. Sinceramente, creo que también Corporación dermoestética tiene que tener sucursal por aquí, porque vimos cosas que no son normales pero aún así la sensualidad brasileira es seriamente trabajada por todos los cariocas.

También nos llamó la atención la gran proliferación de tiendas de productos de belleza que hay en todas partes, incluso en los pueblos de menor dimensión que hemos estado como Paraty o Ubatuba.

Definitivamente, el culto al dios cuerpo es algo consagrado en Brasil y seguro que la samba contribuye a ello.

Reserva tu viaje al mejor precio:

Puntúa este artículo