Crucero por el Mediterráneo: embarcando en el M/V Zenith

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Cuando se plantean su siguiente destino vacacional los que están acostumbrados a viajar con una mochila o por su cuenta pero con maleta de ruedas, la idea de hacer un crucero suele no ser la primera que se les viene a la cabeza. A priori, el alojamiento es siempre en el mismo “hotel” durante las 7 o más noches que dure el mismo, van a tratar a la misma gente una y otra vez y se relacionarán con otros turistas como ellos en un ambiente básicamente controlado y libre de sorpresas.

Pero toda cruz tiene su cara y lo que pueden parecer “contras” se convierten en “pros” en determinadas circunstancias. De ambas os voy a hablar en este y posteriores artículos sobre mi experiencia entre el 27 de Septiembre y el 4 de Octubre, a bordo del crucero M/V Zenith de Pullmantur, realizando el recorrido “Egipto y Tierra Santa”. Fueron 8 días y siete noches navegando y tocando diversos puertos del Mediterráneo Oriental y realizando excursiones por cuatro países ribereños del Mare Nostrum y una isla: Egipto, Israel, Turquía, Grecia y Chipre. Y no será la última vez que lo mencione pero Pullmantur tiene en sus cruceros el descriptivo eslógan de “Piensa en TI”: Todo Incluido, desde el agua mineral hasta las caipirinhas.

Pullmantur tiene basado su buque para este circuito de navegación en Atenas (Grecia) y cuando uno contrata este crucero, el precio incluye los traslados en avión (ya sea con Iberia o con uno de los Boeing 747-400 de Pullmantur Air) desde Barcelona o Madrid a la capital helena y desde allí hasta el puerto del Pireo, a orillas del golfo Egina. El embarque en España lo hice desde la T1 y aunque los mostradores de facturación de Pullmantur Air se confirman en las pantallas de información del aeropuerto y pueden cambiar, fueron los situados (358 a 362) al lado de los de Ryanair. Como curiosidad, allí al lado pude contemplar la habitual escena de viajeros redistribuyendo el contenido de sus maletas para no sobrepasar los temidos 15 kilos de peso máximo en el equipaje facturado si vuelas con la aerolínea irlandesa.

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boeing 747 pullmantur airDespués de facturar sin problemas los 14 kg de mi maleta (identificándola con el número de mi camarote), pasar los consabidos controles de seguridad y hacer cola pacientemente en la puerta de embarque, un autobús (popularmente conocido como “jardinera”) nos llevó hasta el pie de las escalerillas de nuestro Boeing 747-400. Con una capacidad de más de 400 pasajeros, el enorme avión nos trasladaría en unas tres horas y media desde un extremo del Mediterráneo hasta la otra punta, Atenas. Por cierto, si en vez de hacer el vuelo en clase Turista quieres probar lo que es la exclusiva Comfort Class en la cabina superior, en el mostrador de facturación puedes preguntar si hay plazas disponibles y cúal es el suplemento a pagar. Un compañero abonó 125 euros adicionales y así disfrutó de un estupendo asiento-cama y de un servicio de comida y bebida exclusivos.

A la llegada a Atenas el procedimiento normal para el equipaje es que el pasajero no lo vea. Es decir, una vez facturado en Madrid o Barcelona la siguiente vez que las maletas están a la vista del propietario es en la puerta de su camarote, pues se llevan directamente del aeropuerto al barco. Sin embargo, en esta ocasión una huelga hizo que tuviéramos que recoger las maletas y llevarlas a nuestro autobús (aunque no fuimos nosotros quienes las subimos a bordo) que menos de una hora después nos dejaba en el puerto. He de decir que en el Aeropuerto había personal de Pullmantur que se encargaba de dirigir a los viajeros hacia los autobuses y de contestar a sus dudas, al igual que ocurriría posteriormente cuando llegamos al Puerto e iniciáramos el proceso equivalente al “check in” en un hotel.

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Hicimos cola frente a una serie de mostradores (y nos sirvieron agua y refrescos) para cumplir con las primeras formalidades, como entregar el pasaporte (se devuelve al día siguiente pero las autoridades egipcias e israelíes lo inspeccionarán y sellarán antes) o dejar una cantidad de dinero en concepto de depósito por posibles gastos a bordo y cuya cuenta se liquida a diario. He comentado que Pullmantur ofrece el “Todo Incluido” en cuanto a restauración y bebidas, pero hay determinados productos de la carta que se pagan aparte si se desean consumir. Por ejemplo, son gratuitas algunas marcas de ron pero si uno desea por ejemplo un “Brugal Extra Viejo” se debe pagar por separado.

tarjeta camarote zenithNo os preocupéis, eso sí, por llevar dinero encima mientras estáis en el barco. La tarjeta que se os entrega como llave de vuestro camarote (y que incluye entre sus datos cúal es vuestro turno de cena y la mesa asignada) es también una forma de pago para las tiendas de a bordo, contratar excursiones, jugar en el casino, disfrutar de un masaje en el spa, etc. Con la tarjeta en la mano, subí a bordo del M/V Zenith y me uní al resto de los 1300 recién llegados en la tarea de deambular por las 9 cubiertas de pasajeros en busca de mi camarote: número 9002, cubierta “Bahamas”, categoría “Exterior Superior”, mi alojamiento durante una semana de navegación y excursiones.

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