Control de pasaportes automático en Reino Unido

Cuando el sábado pasado salí del trenecito de Stansted, que te lleva desde el lugar en que sales del avión hasta la terminal propiamente dicha, me encontré tal cola frente a los mostradores, que llegaba hasta el andén, lo que presagiaba una larga espera antes de poder enseñarle el pasaporte al funcionario de turno.

Sin embargo, junto a la entrada y a la derecha, una señorita con un chaleco reflectante indicaba a voz en grito que “si tiene usted un pasaporte con chip, puede pasar por aquí y someterse al control biométrico automático”. Como aquello sonaba muy moderno, ni corto ni perezoso me aproximé a ella, que confirmó con la cabeza al mostrarle mi pasaporte que cumplía lo del chip, con el fin de poder contar mi experiencia a los lectores de Viajablog (con el beneficio añadido de pasar como un VIP por delante del más de centenar de viajeros que hacían cola).

Resulta que Stansted es uno de los dos aeropuertos británicos (el otro es el de Manchester) en los que se está probando un sistema de control de entrada a los viajeros de modo biométrico/informático, el ABC (Automation-Assisted Border Control). El objetivo de este programa en el que participan BAA (el organismo que engloba a los aeropuertos anlosajones) y la UKBA (United Kingdom Border Agency) es comprobar como el uso de el reconocimiento facial, pasaporte electrónico y la tecnología de acceso pueden ayudar a gestionar el flujo de pasajeros que llegan al Reino Unido. El titular del pasaporte se coloca frente a una máquina, introduce el documento en la ranura habilitada al efecto y los sensores leerán el chip y comprobarán los datos del viajero. Mientras tanto se debe mirar sin parpadear a una cámara que registra los rasgos faciales y los compara con los de la foto. Si todo es correcto, se abre una portezuela de salida, similares a las que hay en el Metro y accedemos a la zona de recogida de equipajes y, con ello, al país, sin realizar más trámites.

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Yo me acerqué a la máquina, puse los pies donde indicaba un dibujo en el suelo, introduje mi pasaporte boca abajo y con el lado de la fotografía primero, y, como indicaba una pantalla, levanté la cabeza y miré fijamente a la cámara. Se encendieron las luces a los lados de la misma, parpadeando y formando sendas flechas en su dirección, no sea que a alguno le de por mirar donde no es. Pasaron unos segundos, las luces siguieron parpadeando y, cuando ya pensaba que aquello iba a echar humo, en la pantalla apareció un círculo rojo y la indicación de que me retirara. Previsoramente, había un funcionario de aduanas que esperaba en su mostrador correspondiente detrás y unos metros más allá, para realizar el control manual en caso de que la máquina, o el pasaporte, tuviera alguna incidencia. No se sí por la perilla o la melena que ahora luzco, que no aparecen en la fotografía del pasaporte, pero no creo que fuera eso lo que no le gustó a la maquinita, porque los cinco pasajeros a los que vi probar la maquina antes que yo también fueron rechazados.

Pero que este resultado negativo no os desanime. Si en próximo viaje al Reino Unido os encontráis las máquinas en un aeropuerto, animaos a probarlas, que en el peor de los casos os habréis saltado una cola de tres pares de narices.

Web y vídeo explicativo BAA Stansted

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