Conseguir el visado para Tajikistán

Visado para Tajikistan

Visado para Tajikistan

Tashkent no es precisamente la joya de la corona de la Ruta de la Seda. Como dije en su momento, la mayor parte de la gente sólo viene a la capital uzbeka por una razón: es más barato volar a Tashkent y luego desplazarse por tierra – o con vuelos interiores – por el país que llegar de Europa y aterrizar en el aeropuerto de cualquier otra ciudad.

Otra de las razones por las que uno se quedaría más de un día en Tashkent es para conseguir un visado para otros países de los alrededores. Desde los más obvios, como Kazastán, Tajikistán o Kirguizistán, a uno de los más cotizados, el de tránsito por Turkmenistán, o los dos que más quebraderos de cabeza dan, China e Irán.

En mi caso, Tajikistán iba a ser el siguiente país al que cruzaría así que el lunes, primer día laborable desde que llegué a Tashkent, me tocó enfrentarme a la burocracia centro asiática. Y como recordaréis de mi experiencia con el visado para Uzbekistan en Madrid creía estar preparado para todo tipo de retrasos.

Me equivocaba.

La Embajada de Tajikistán está situada al suroeste de la ciudad, lejos de paradas de metro, en una zona sin interés turístico alguno. Pero había que ir, así que me subí a un taxi que por 3000 soms me dejó en la puerta, o todo lo cerca que un barullo de una veintena de personas le permitieron al conductor.

Caótica, esa fue mi primera impresión. No hablar farsi, tajiko, ruso o uzbeco tampoco me iba a ayudar mucho así que me abrí camino hasta la valla de acceso y le grité al primer policía que ví “¡Visa!” (visado, en inglés). Me abrió la puerta, caminé unos metros y crucé el umbral de un portón que daba acceso a un patio interior con gente sentada escribiendo en formularios.

Embajada de Tajikistan en Uzbekistan

Embajada de Tajikistan en Uzbekistan

A la izquierda había dos puertas y en una de ellas se atisbaba lo que parecía un despacho con un ordenador y dos o tres personas esperando de pie, mientras un atareado funcionario sellaba y firmaba papeles en el escritorio. Como si fuera la cosa más natural del mundo, me colé en el despacho, esperé a que terminara con la documentación que tramitaba y entonces le pregunté qué necesitaba para tener un visado de turista para Tajikistán.

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El hombre me ofreció un formulario de solicitud en inglés, me dijo que necesitaría una fotografía y una copia de mi pasaporte – además del original – y que, en otro papel, no precisamente en inglés, que me daba escribiera “Quiero un visado para Tajikistán” e indique apellidos, nombre, fecha de nacimiento, de expedición del pasaporte y su caducidad y visado de Uzbekistán.

En la oficina de al lado, abarrotada de uzbecos realizando el mismo trámite, me hicieron sin coste alguno la copia del pasaporte. Descubrí un rincón aceptable y me puse a rellenar el formulario sobre un archivador. La mesa estaba ocupada por gente haciendo lo mismo, aunque había dos o tres personas que se las rellenaban a los demás, porque no entendían el idioma o el concepto de rellenar formularios les era relativamente ajeno.

Para cuando termino de escribir, la primera oficina donde me atendían ha cerrado así que me toca salir por el portón y es a la derecha, unos metros más allá, donde una funcionaria escudada en una ventanilla recibe pasaportes y formularios y me aclara que cuesta lo mismo un visado de una entrada que de dos así que pido de dos, que nunca se sabe. Me dice que vuelva esa tarde a las 4 y para las 11 de la mañana estoy saliendo de la Embajada. Todo el proceso, rodeado de gente, apenas ha durado media hora.

Comida en el Feruza Cafe de Tashkent

Comida en el Feruza Cafe de Tashkent

Si llegáis más tarde que yo o bien os vais a quedar por los alrededores, en una calle perpendicular a la Embajada – según salís de ella y camináis a la derecha – hay varios sitios baratos para comer, cerca del Hotel Ideal, si no recuerdo mal el nombre, como el Feruza. Allí me tome una cerveza y un plato de arroz, una especie de hamburguesa de cordero y ensalada por 5100 soms.

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Yo volví por la Embajada con unos minutos de adelanto y ya había medio centenar de personas entre un pelotón en la valla y los que están intentando resguardarse a la sombra. Al ver que hay movimiento a las cuatro de la tarde me acerco y por mucho que aguzo el oido no entiendo una palabra de todo lo que se dice en uzbeco.

Cuando al policía que controla a la multitud le intento explicar “pasaporte” me mira como si le hablara en inglés, una lengua desconocida para él. Un compañero me ve y me indica que pase. Giro a la izquierda y me encamino a donde esa mañana dejé mi pasaporte y la documentación. En la misma ventanilla “al fondo a la derecha”, pago mis 55 USD y recupero mi pasaporte con un nuevo visado en sus páginas.

Caos y colas aparte, ha sido sencillo, bastante más de lo que anticipaba: un visado en el mismo día y sin pagar ningún extra. Algo no muy habitual en Asia, Central o no, y para lo que no estaba preparado por su rapidez y eficacia.

Fotos | Avistu

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2 Comentarios
  1. Sergi 17 noviembre 2011
  2. Avistu 21 noviembre 2011