Cómo llegar a La Playa de Leonardo di Caprio

playa-leonardo-caprioBañada por el Océano Indico, Phuket se encuentra a tan sólo 35 Km de Ko Phi Phi, una de las islas más populares de Tailandia ya que en ella se encuentra La Playa de Leonardo di Caprio y sus compañeros de utopía.

Para llegar a Phi Phi Island hay que tomar un catamarán; se tardan 30 minutos y el billete cuesta 350 bahts (unos 7 euros). De todas formas te recomiendo que tomes el catamarán desde Krabi, ya que tardarás lo mismo y te ahorrarás un poco de dinero porque el billete es más barato, 200 bahts. Si quieres llegar hasta la famosa playa, puedes hablar con cualquiera de los locales que tenga una embarcación para que te lleve hasta ella. De hecho, La Playa en cuestión se encuentra en un pequeño islote no muy lejos de allí.

Después de más de un mes dando vueltas por Tailandia, con Róisin nos fuimos a Khao Lak para bucear en las Islas Similan bañadas por el Mar de Andamán. Tras gozar sin ninguna duda de las mejores inmersiones de nuestras vidas, nos desplazamos hasta Krabi para desde allí viajar hasta Ko Phi Phi a bordo de un catamarán. En esta lujuriosa isla nos hospedamos en un bungalow por el que pagábamos 400 bahts diarios – nada que ver con los 200 bahts diarios que nos costaba nuestro querido bungalow en Ko Tao -. Allí nos reencontramos con unas chicas que habíamos conocido durante nuestras lecciones de submarinismo en la isla de Ko Tao, y con ellas decidimos ir a visitar La Playa.

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Nos acercamos a la orilla del mar, a tan sólo 20 metros de donde se encontraban nuestros bungalows, y negociamos con el dueño de un bote a motor durante unos minutos. Finalmente, a cambio de unos cuantos bahts, éste accedió a transportarnos a todos juntos hasta el islote al que Leonardo Di Caprio y sus dos amigos franceses llegaron nadando.

El trayecto fue divertido, ya que aquel simpático tailandés nos llevó a visitar otros rincones secretos de la isla, a los que las masas turísticas con el pack de vacaciones a la espalda todavía no han llegado. Sus aguas cristalinas eran perfectas para la práctica del snorkel, y para nuestro goce el amigo tailandés iba completamente equipado con tubos y gafas de buceo.

Finalmente llegamos a la famosa Playa, y como suponíamos estaba repleta de turistas y de embarcaciones ancladas a pocos metros de la orilla. Pese a todo, nos quedamos sentados durante un rato en la arena contemplando el paisaje e intentando imaginar por un momento que erámos nosotros los que vivían en una completa utopía.

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2 Comentarios
  1. Nuria 6 marzo 2008
  2. Anonymous 14 agosto 2008