Cómo combatir las pulgas en tu viaje

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Cuando estás a punto de comenzar un largo viaje una de las cosas que tienes que te tener en cuenta y cuidar es, sin lugar a dudas, la salud. Yo me puse todas las vacunas necesarias, me aprovisioné de medicamentos de varios tipos -desde simples aspirinas hasta antidiarreicos pasando por complejos vitamínicos- e intento comer lo mejor posible para no perder las fuerzas en tantos días de viaje.

Sin embargo, en el camino siempre encuentras cosas para las que no viniste preparado. En mi caso fueron unos parásitos chupasangres diminutos a los que normalmente se le asocian con nuestras mascotas: las pulgas.

Estas incómodas compañeras de viajes se unieron a mí en algún lugar indeterminado del territorio chileno. Suelen localizarse en zonas rurales y utilizan mascotas -principalmente perros- como vehículo de transición. Durante unos 10 días repartimos nuestro alojamiento entre casas de huéspedes en Chiloé y Valdivia y un hostal en Puerto Varas y en alguno de estos lugares las pulgas se prendieron de mis ropas y se cebaron conmigo.

Aunque son más comunes en perros y otros animales, las pulgas se alimentan de la sangre de seres de sangre caliente, entre los que nos encontramos los humanos. Sobreviven en temperaturas templadas y se suelen quedar escondidas en las costuras de nuestras ropas. Sus picaduras son muy parecidas a las de los mosquitos: una hinchazón rojiza con un pequeño punto rojo en el medio. Lo que no deja lugar a dudas es la cantidad que tendrás en tu cuerpo y la disposición de las mismas. Pican y saltan, pican y saltan, ésta es su secuencia habitual dejando a su paso un montón de picaduras que conforman como caminitos en tu piel. Suelen extraer la sangre de las zonas alrededor de la cintura, axilas, cuello y parte posterior de brazos y piernas.

Cuando llegué a Santiago tenía más de 100 picaduras de estos bichos por todo el cuerpo y me compré una crema para aliviar el picor porque me despertaba por las noches rascándome como un loco.

Para eliminarlas lo mejor es lavar todas tus cosas -yo lavé la mochila y tiré todas las bolsas de plástico en las que llevaba la ropa- a una temperatura de 60 grados o mayor y después dejarlas secar al sol. Yo las lavé con agua templada y no sirvió de nada.

En cuanto a las picaduras, desaparecerán en un par de semanas o algo más pero te irán molestando menos gradualmente. Yo, por suerte, he conseguido acabar con ellas en Mendoza pero me dieron una semana de poco dormir y una gran incomodidad, así que os aconsejo que sigáis los pasos que os he comentado en cuanto veáis los primeros síntomas. Yo no actué antes porque jamás había sufrido sus picaduras y no sabía seguro de qué se trataba. Una y no más, Santo Tomás.

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5 Comentarios
  1. Pau 27 febrero 2009
  2. Yola 28 febrero 2009
  3. felipe reyes 19 noviembre 2012
  4. David 19 noviembre 2012
  5. felipe reyes 19 noviembre 2012