Comiendo sobre un árbol


Hace dos o tres fines de semana bajé a mi bienamada Madrid y aproveché para tomar una cañita en La Latina -ellos, yo estaba pagando aún la resaca de una de esas noches madrileñas que acaban al amanecer con el Marca bajo el brazo y bollo en mano- con mi gran amiga Sandrita y el crack de su novio. Habían pasado un par de semanas en Japón y me contaban -bueno, sobre todo ella, que tiene una velocidad de palabra 3.4 veces la del neutrón acelerado- los paisajes, vivencias y las grandes peculiaridades de la cultura del país del sol naciente. Gente que se desvive por ayudarte aunque no hablen ni papa de inglés, hoteles dedicados enteramente al sexo -con habitaciones temáticas, cámaras para grabarte en acción y demás curiosidades- estratégicamente situados al lado de las discotecas de moda, que chocan con estrictas tradiciones como la separación de hombres y mujeres en las termas naturales. En definitiva, un país icono de la modernidad pero amante de las tradiciones, y bello, muy bello.

Al norte del aeropuerto de Okinawa existe un árbol Gajumaru de tremendas dimensiones que ha sido utilizado, cómo no, para ser soporte de un restaurante. Es decir, ni la casa en el árbol típica de los Simpsons -y sueño, al parecer, de tantos niños americanos-, ni puesto de observación de pájaros ni nada por el estilo. Sus dueños, en un claro alarde de originalidad -y genio arquitectónico- contruyeron un restaurante con fama de tranquilo y elegante que te sirve comida japonesa, tailandesa, coreana, chinao india mientras contemplas el océano entre las ramas. Para acceder al mismo se deben subir unas escaleras en forma de espiral.

Lee también:  Botellón en el aeropuerto

¡A ver qué será lo próximo que se inventen estos fenómenos!.

Vía, weirdasianews

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

Puntúa este artículo
,
4 Comentarios
  1. Anonymous 7 julio 2008
  2. Prognatis 11 julio 2008
  3. David 11 julio 2008
  4. David 11 julio 2008