Comida tradicional gallega

Google +TwitterFacebook

cerdo
Segundo día

Después de un día entero comiendo y bebiendo por Santiago de Compostela es habitual levantarse con síntomas de resaca, una cierta sequedad en los labios y unas ganas terribles de permanecer echado en la cama. No obstante, ese mismo día nos esperaba una comida casera que no podíamos desperdiciar. Así que nos pegamos una ducha, un café con dos de azúcar y una de gelocatil y subimos al coche para dirigirnos a A Coruña donde los padres de Dani nos esperaban para almorzar juntos una auténtica comida tradicional gallega.

Reserva tu viaje al mejor precio:

Las distancias se hacen cortas y sorprende observar que los peajes en las autopistas gallegas atracan tanto o más como en las autopistas catalanas. Tras unos 50 minutos contemplando los verdes prados de Galicia bajo un espléndido sol, llegamos a A Coruña.

Me encantaría ver la reacción de un musulmán al contemplar una comida tradicional gallega. Si en ese preciso instante, algún devoto de Mahoma hubiera entrado en casa de los Piñeiro habría visto una olla hirviendo con un buen cerdo entero en su interior preparándose para ser engullido.

La cabeza entera del animal estaba a nuestra disposición para relamernos los dedos: orejas, careta, morro y lengua. También lo estaba su barriga en forma de lacón en tacos enormes y por supuesto, sus chorizos y morcillas correspondientes. Para suavizar la carne, un adorno con garbanzos, patatas y grelos acompañó al troceado animal mientras que un buen vino ayudó a digerir semejante maravilla gorrina.

Tras terminar el festival, una charla memorable, un merecido descanso y unos cafés para levantar los ojos y volver a la carretera.

Lee:
Dónde dormir en Santiago de Compostela: Hotel Virxe da Cerca

Tras la juerga del día anterior y de la comilona que habíamos disfrutando, no podíamos más. Así que optamos por descansar en casa viendo unas películas.

Puntúa este artículo
,
Google + Twitter Facebook
Una respuesta
  1. isoduran 21 noviembre 2008