Clases de fotografía por las calles de Barcelona

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Congelando el agua de la fuente de la plaza Felip Neri. Aprendiendo a usar la velocidad

Los viajes y la fotografía siempre han ido de la mano. He conocido a muy pocos viajeros sin cámara y a muy pocos fotógrafos a quienes no les guste viajar. Los primeros son una raza singular que sólo necesitan del diafragma de sus ojos para procesar en su memoria cada momento sin necesidad de aparatos externos para inmortalizarlo. Son pocos y dignos de admirar. Yo soy de los que se recrea a la vuelta de un viaje con los recuerdos capturados en la cámara.

Me gusta la fotografía y creo que es un elemento ligado profundamente a los viajes. Al no ser profesional -ni pretendo serlo-, siempre he dado prioridad a la comodidad en detrimento de la sofisticación. Prefiero una buena compacta que una reflex. Ya sea a los pies del Everest, en un metro o en la jungla prefiero llevar la cámara en el bolsillo y tardar menos de cinco segundos en realizar la instantánea.

Mi vieja Ixus 70 se quedaba corta en muchos aspectos. Por muchos malabarismos que hiciera editando vídeos o en photoshop, tenía la sensación de pasar por la cirugía estética innumerables veces en busca de una belleza plástica imposible de conseguir. Ya se sabe, aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Así que la semana pasada me compré una Canon Powershot S100 en busca de una compacta con las mejores prestaciones posibles. Los más de 400 euros invertidos se merecían además un extra y me apunté a un curso de fotografía para entender el funcionamiento de mi nueva herramienta y algunas prácticas fundamentales en el mundo de la fotografía.

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El grupo de asistentes al fotowalk de Naturpixel bien abrigados por el Born

Joan Vendrell y Guillem Calatrava conforman el equipo de Naturpixel que nos guiaron el pasado sábado por las calles del barrio del Born en Barcelona.

Desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde disfrutamos de una interesante clase de introducción a la fotografía donde aprendimos muchos trucos y elementos básicos de la cámara.

Fue una mañana helada que afortunadamente empezó con una sesión práctica tomando un café con leche en un bar. Durante algo más de una hora estudiamos el uso del diafragma, la velocidad, la exposición y la velocidad.

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La abuelita supersónica: jugando con la velocidad

 

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¿Se mueve el mundo o es mi mano en movimiento?

Tras la clase teórica salimos a la calle a realizar un fotowalk por las calles del Born de Barcelona dando rienda suelta a nuestra imaginación y aplicando los elementos aprendidos durante la sesión.

Cada cámara es un mundo y durante el paseo pudimos preguntar cualquier duda que teníamos sobre nuestra cámara. Fue sensacional ir probando la teórica aprendida y aplicarla en la vida real junto a un profesional que te indicaba las posibilidades compositivas que la luz, las sombras, las líneas y la gente nos ofrecía ante nosotros.

La clase-fotowalk costó 55 euros. Tras el curso, me parece que añadir esos euros al precio inicial de la cámara era una tarea casi obligada y me alegro de haberlo hecho.

Encontraréis más información sobre los cursos de fotografía que realizan Joan y Guillem en Naturpixel.

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7 Comentarios
  1. Ku 15 febrero 2012
  2. Quique 15 febrero 2012
  3. Purkinje (mapaygps) 15 febrero 2012
  4. Ku 15 febrero 2012
  5. eComprarVino 16 febrero 2012
  6. JD (@aitor_vca) 16 febrero 2012
  7. Juan Antonio Rodríguez 17 febrero 2012