China colonizará el Tíbet con un lujoso tren

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Parece que el coloso asiático no deja de ser fuente de noticias. Si Quique nos descubría que el Everest “cerraba por Olimpiadas”, ahora volvemos a hablaros de ese país y de sus nada encubiertos intentos por colonizar el pacífico Tíbet, esta vez con – otro – tren, pero de lujo.

Animados por el éxito de la línea ferroviaria que se inauguró hace menos de un año, el 1 de Julio de 2007, un grupo mixto de empresarios chinos y agencias de viajes extranjeras, con el imprescindible beneplácito de Beijing, planea poner en marcha un servicio de lujo sobre las mismas vías.

Enfocado a turistas occidentales y a la creciente clase alta china, el nivel de comodidad y los servicios a bordo serán comparables a los de hoteles de cinco estrellas, aseguran los directivos de la empresa gestora, The Qinghai-Tibet Railway Company. También lo será el precio del billete, que se especula con que sea unas veinte veces superior al del tren normal (una litera “soft sleeper” en un compartimento de cuatro personas me costó 1070 CNY/98,13 EUR en Octubre del 2007). Una información anterior hablaba, sin embargo, de precios de 5000 USD y un trayecto de 5 días (en lugar de las 46 horas actuales) con múltiples paradas turísticas para contemplar paisajes como el de la fotografía.

De China a Tibet
El éxito de su aventura está asegurado, creen ellos, a juzgar por las cifras que se manejan sobre el actual servicio ferroviario y su influencia en la economía tibetana: en los primeros diez meses de 2007 se recibieron más de 2,25 millones de visitantes, un 31,8% más que el año anterior, y de sus bolsillos salieron unos 300 millones de dólares, un aumento del 28,9% respecto al 2006.

La capital de la Región Autónoma de Tibet es hoy una ciudad dividida entre una pujante población china y una resignada zona habitada por los tibetanos que hace más de medio siglo vieron caer un régimen feudal, con un Dios-emperador, para ser sustituido por verdes uniformes, con un semi-dios ateo.

Queda por ver si la prosperidad se reparte por igual entre todas las etnias y capas sociales de esta Nueva China que ha sustituido el Libro Rojo por el iPod.

Via China.org.cn

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