Cerdeña: las dunas de playa Piscinas

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Llegamos a la costa de oeste de Cerdeña desde Fluminimaggiore. En el mismo pueblo paramos para comer algo rápido. Eran las tres de la tarde y tuvimos serios problemas para encontrar algún lugar abierto. Tras preguntar en algunos bares y encontrar gente no muy hospitalaria finalmente topamos con un bar donde pudimos tomar unos paninis.

Fluminimaggiore es un pueblo de carretera que no tiene más que algunos curiosos murales pintados en las paredes. En ellos se relatan con ilustraciones la historia social del pueblo al estilo de Irlanda del Norte. Aunque eso sí, las representaciones son mucho más amable al intruso. No obstante, la curiosidad y el carácter huraño de sus habitantes parece indicar que en alguna esquina toparemos con el “You are now entering free Fluminimaggiore

El lugar viene de paso para visitar la costa oeste con las dunas de la playa de Piscinas como especial atracción y la arqueología industrial de la zona (especialmente las minas de Montevecchio e Ingurtosu con visitas guiadas).


Nos dirigimos a la playa de Piscinas. Lo hicimos atravesando una antigua colonia abandonada de trabajadores de la minería de Ingurtosu. Puede observarse el contraste con el antiguo palacio donde vivía el patrón y las casas medio en ruinas donde vivían los trabajadores.

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La antigua y cercana mina de Montevecchio ofrece visitas guiadas. Nosotros íbamos con el tiempo justo y decidimos visitar la playa de Piscinas.

La carretera deja paso a un camino forestal que no entrama dificultades para un turismo convencional. Lo hicimos con un 308 y no tuvimos problemas con los bajos hasta llegar a los pies de la playa.

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Existe una antigua construcción ante la playa que rompe con la belleza salvaje del lugar. Se trata de una antigua casa de mineros, hoy en día reconstruida en hotel. No obstante, se trata de una masía bien conservada y no duele excesivamente a los ojos.

La arena de la playa en Piscinas asciende las laderas circundantes y crea las dunas más grandes de Europa tras las dunas de Pyla en la costa atlántica francesa.

Tras una buena época de dunas el paisaje desolado de las dunas se había convertido en una procesión de altos montículos cubiertos de vegetación. Es muy probable que el paisaje sea completamente distinto durante la temporada de verano.


La playa de Piscinas es extensa y salvaje. Es difícil calibrar la frecuencia de turistas en la zona durante el verano cuando uno la visita en pleno invierno. No obstante, parece una alternativa ideal a las frecuentadas playas de la costa Esmeralda al norte de Cerdeña.

Dormimos en un agriturismo perdido entre los montes de Fluminimaggiore con espléndidas vistas al valle y a la pequeña bahía que se abre en Buggerru.

Un ambiente acogedor y una cena carnívora con botella de grapa y mirto sobre la mesa nos cobijó por unos 45 euros cada uno, desayuno también incluido.

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Una respuesta
  1. alejandra 26 mayo 2012