Cantabria: Teleférico y rutas de trekking en Fuente Dé

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Las impresionantes vistas desde el mirador de la plataforma superior del teleférico de Fuente Dé

Las impresionantes vistas desde el mirador de la plataforma superior del teleférico de Fuente Dé

Cuando Cristina nos enseñó la foto que le acababa de llegar procedente de la cámara web situada en la parte alta del teleférico de Fuente Dé no podíamos creerlo. Preciosas cumbres nevadas se divisaban resplandecientes bajo un cielo azul intenso. Ni una sola nube desteñía tan bella imagen. Mientras, en el coche en el que nos encontrábamos, los limpiaparabrisas trabajaban como si no hubiera un mañana. Y sin cobrar ni el sueldo mínimo.

Llegamos a la base del teleférico de Fuente Dé cerca de las 2.30 de la tarde y, tras degustar el sabroso y contundente cocido lebaniego, recorrimos los escasos 20 metros que separan el restaurante de la zona de embarque a la zona alta de las montañas que forman parte de los desafiantes Picos de Europa.

Un simpático operario nos recibió cerca de la puerta de la cabina, a 1070 metros sobre el nivel del mar. Menos de 4 minutos más tarde, afrontando una subida casi vertical, desembarcábamos a 1823 metros de altitud.

Nevado todo a unos pasos de las instalaciones del teleférico

Nevado todo a unos pasos de las instalaciones del teleférico

El nuevo remonte -de fabricación italiana- no se ayuda de apoyos de ningún tipo en modo de pilares que apuntalen el cable en su recorrido. Los cables de acero mantienen la cabina en vilo, haciendo una especie de codo en el aire para dirigirse al tramo final de subida, casi totalmente vertical.

Aunque sólo nos acompañó el operario y una pareja -siendo en total 7 personas- las cabinas tienen una capacidad de 20 personas. Con espacio de sobra para movernos por el interior, pudimos sacar fotos y grabar vídeos de una subida que hace que no puedas dejar de hacer ambas cosas en el afán incansable de querer capturar tanta belleza natural en un campo de visión de 360 grados.

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Cuando llegamos a la zona superior, un aire helado hacía casi inútiles los intentos del Sol para calentar a los pobres mortales a los que ilumina cada día. Las rocas y picos cercanos a la caseta del teleférico aparecian cubiertas por la nieve en este atípico final de Mayo.

Fui directo a la plataforma del mirador. Quien padezca de vértigo tendrá que luchar con toda su voluntad para acercarse a este lugar. El esfuerzo merece la pena.

Descendiendo con Geles el paisaje era espectacular

Descendiendo con Geles el paisaje era espectacular

La plataforma es de metal y sobresale de la roca para hacer su función de balcón con vistas a un paisaje estremecedor. Numerosas cumbres nevadas contenían a un manto de bosque verde que desembocaba en el valle del que procedíamos.

Nos quedamos allí tomando varias fotos y dimos un paseo alrededor de las instalaciones. Mi idea era bajar desde allí hasta Espinama -un pueblo diminuto de unos 150 habitantes que descansa a un lado de la carretera que lleva al teleférico desde Potes-, pero el clima se había encargado de impedírmelo.

La nieve fresca caída a destiempo había provocado distintos aludes durante la mañana en algunos tramos de la bajada que quería cubrir. Para evitar peligros me llevaron con un Range Rover hasta una distancia prudente de Espinama, por debajo de las nieves más dubitativas que amenazaban con deslizarse y jugar por la ladera del valle.

El hotel Aliva es un buen lugar para retirarte en la naturaleza

El hotel Aliva es un buen lugar para retirarte en la naturaleza

Geles -una chica majísima de Cantur- me acompañó durante el pequeño trekking y no paramos de hablar ni un minuto. Comenzamos en un hotel ideal para un retiro en la montaña y poder disfrutar de naturaleza y buenos trekkings. El hotel Áliva tiene unas vistas envidiables y se encuentra a escasos metros de la Casa del Cazador, a la que solía acudir el rey Alfonso XII.

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Recorrimos así vastas praderas y valles cubiertos en su totalidad de un manto verde salpicado por el gris de las numerosas rocas y las ocasionales manchas blancas de pequeños parches de nieve. La soledad era absoluta. Éramos dos extraños que se adentraban en una tierra que me recordaba muchísimo a las highlands escocesas.

Tras cruzar los valles deshabitados llegamos a un pequeño riachuelo y bajamos a unas tierras donde ya aparecía el ganado junto a unas casonas de piedra, antiguas, que servían para darle cobijo a los animales en los fríos inviernos del Norte. Ahora la práctica totalidad de ellas han sido abandonadas por el uso de otras técnicas ganaderas.

Las casas de piedra, antiguas, en que se solía cobijar al ganado de las frías noches

Las casas de piedra, antiguas, en que se solía cobijar al ganado de las frías noches

Nos llevó unas dos horas y media alcanzar el pueblo de Espinama pero hay rutas de todo tipo de longitudes y dificultad en esa zona tan bella de los Picos de Europa.

Si quieres empezar disfrutando de las maravillosas vistas desde la plataforma superior del teleférico de Fuente Dé, puedes informarte sobre precios y demás datos útiles en su sitio oficial: Teleférico de Fuente Dé.

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