Cameron Highlands en Malasia

Al hacer algo de investigación entre los destinos que nos ofrecía el portal más grande de venta de billetes de autobús online de Malasia, BusOnlineTicket.com, Cameron Highlands se nos mostró como una de las más gratas sorpresas de nuestro viaje por la gran Malasia.

Consumidos por el calor reinante en Georgetown -Penang- pusimos rumbo a Cameron rezando -sobre todo yo que tolero el calor mucho menos- para que la guía tuviese razón en lo de que era como un oasis en las altas temperaturas reinantes en casi todo el país. Pero las Highlands no sólo ofrecen unas temperaturas agradables -entre 15 y 25 grados- como os contaré ahora.

Para mí la atracción estrella de la zona es la cantidad de trekking gratuitos y sin guía que se pueden realizar. En casi todos los hostales de la zona os facilitarán mapas e información sobre los distintos caminos que podéis explorar. Está todo bastante bien organizado y las rutas están numeradas siendo la 1 y la 10 las que más me gustaron.

Para llegar a la ruta número 1 debéis tomar un bus que os dejará al comienzo del camino. Una ascensión dura pero preciosa os llevará a través de una zona selvática -estando normalmente lleno de barro por las frecuentes lluvias de la tarde- hasta la cima del pico más alto de la zona desde donde podéis disfrutar las vistas de los valles circundantes. Tras el descenso por la otra cara, llegaréis a la carretera que lleva a la plantación de té de Boh. Más vale que hagáis autostop porque hay una buena distancia desde la montaña a la plantación. La entrada a la plantación es gratuita y tenéis un pequeño tour guiado que termina en una tetería con vistas espectaculares al valle donde crecen las plantas de cuyas hojas extraen el té.

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El trekking número 10 comienza en el mismo pueblo de Tanah Rata y también tiene una ascensión a través de bosque para descender por la otra cara y llegar a un poblado local cercano a la carretera. En el camino de vuelta al pueblo podéis parar en un par de granjas de fresas. Nosotros lo hicimos y nos tomamos el mejor zumo de fresas que he probado en mi vida. Este es más relajado que el número 1 y se puede hacer en unas 3 horas a ritmo tranquilo.

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Hay tours guiados que van desde ver amanecer desde el monte por unos 25 RM hasta el tour para ver el bosque tropical y las famosas flores gigantes -de 8 de la mañana a 5 de la tarde por 80-90 RM- pasando por los tours de medio día para ver las plantaciones de té, granjas de fresas y de mariposas (por unos 50 RM).

Es decir, hay para todos los gustos.

Yo me dediqué a hacer un par de trekkings a mi bola y relajarme con paseos por la calle principal del pueblo, el parque y los alrededores, incluyendo un par de cascadas pequeñas. Aproveché para ponerme un poco al día con los artículos del viaje -y sigo escribiendo con un mes de retraso…¡Qué se le va a hacer!-, disfrutar de un clima que me gusta y del mejor hostal en el que he estado hasta ahora en este viaje: el Father’s.

El hostal está situado en una pequeña colina desde donde se divisa todo el pueblo y parte del valle. Nos alojamos en el dormitorio enorme de 24 camas. A pesar de ser tantos, son todo camas individuales -no literas- y el ambiente es más de campamento de montaña que de hostal del sureste asiático. La gente va buscando otro rollo muy diferente al que puedes encontrar en hostales de Bangkok, Kuala Lumpur y otros lugares de turismo algo más festero. Conocí a buena gente allí y decidí quedarme más de lo que teníamos pensado. Tatiana se marchó a las islas de Perhentian -que al parecer son preciosas…¡No se puede tener todo!- y yo pasé casi una semana en los valles de Cameron.

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La gente que lo lleva os ayudará en todo -menos el tío que ayuda en la cocina que no fue simpático con nadie-, hay wi-fi gratuita 24 horas, agua caliente y una sala común con sofás cómodos, juegos de mesa y DVD (aunque hay que pagar algo para comprar una película). El precio es de 15 RM por cama y noche.

Para comer la oferta es algo limitada pero de buena calidad y precio. La calle principal del pueblo ofrece varios restaurantes indios de comida buena, bonita y barata.

Los restaurantes chinos son algo más caros y también, si tenéis algo de morriña, podéis comer comida occidental en forma de pastas y pizzas.

Lo que no podéis dejar de probar son los zumos de la tienda que está justo doblando a la izquierda en el extremo opuesto a la estación de autobuses. Venden fruta fresca y zumos buenísimos a precios muy buenos. Yo me tomé uno cada día de los que pasé allí.

Para llegar a Cameron lo hicimos desde Georgetown en una minivan que tardó unas 4 horas. Si venís de Kuala Lumpur os llevará unas 5 horas.

Es uno de los lugares que recuerdo con más cariño de todo el viaje. Paisajes preciosos, tranquilidad y relajación y un buen descanso del calor sofocante de la mayoría de lugares que habíamos visitado en los últimos dos meses.

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3 Comentarios
  1. Pau Lita 16 junio 2011
  2. JD (@aitor_vca) 17 junio 2011
  3. David 17 junio 2011