Alta cocina y romanticismo en el Restaurante Café Royalty de Cádiz

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La portada del Restaurante Café Royalty en la Plaza de la Candelaria de Cádiz

La portada del Restaurante Café Royalty en la Plaza de la Candelaria de Cádiz

Cuando crucé las puertas del Restaurante Café Royalty dejé de ser un viajero del siglo XXI para aparecer, sin ayuda de la mítica y esperada -al menos yo aún la espero- máquina del tiempo, en el Cádiz de principios del siglo XX. Pero no en un lugar cualquiera, sino en un enclave singular y excelso donde los intelectuales, artistas y escritores de la época se reunían para dar rienda suelta a unas ideas y sueños que aspiraban a cambiar el complicado marco político de un país que daba bandazos sin sentido al no asimilar bien la pérdida completa de unos días de gloria que jamás volverían.

El Café Royalty abrió sus puertas en 1912, conmemorando el centenario de la primera Constitución Española que se gestó en la ciudad cuando ésta era sitiada por los franceses y se erigía como capital de la España libre. El lujoso establecimiento situado en la Plaza de la Candelaria se convirtió en seguida en centro de reunión social donde las tertulias eran acompañadas por conciertos musicales diarios.

Se vio forzado a cerrar con el estallido de la Guerra Civil para ser utilizado más tarde como almacén y bazar hasta que en el año 2008 la familia De la Serna Martín lo compró para reformarlo y poder devolverle el esplendor de antaño. La tarea fue ardua debido al deterioro que había sufrido el Royalty durante las largas décadas de abandono.

La decoración del Royalty no te deja indiferente

La decoración del Royalty no te deja indiferente

Hablando con el máximo responsable del milagro, un sevillano llamado Cayetano de la Serna -que se presentó con un simple y cercano “Kiko”-, nos enteramos de que parte de la decoración actual del Restaurante Café Royalty era la original de principios del siglo XX y un equipo de decoradores encabezado por el pintor Nicolás Luca de Tena le había asesorado y se habían puesto manos a la obra para conseguir reproducir, de la forma más fidedigna posible, la atmósfera durante la cual el lugar bullía de vida.

Así se realizaron compras en lugares tan dispares como Londres, una tienda de antigüedades de Sanlúcar de Barrameda, y Nueva York, donde adquirieron una caja registradora de 1916 que aún funciona -como nos mostró nuestra amiga María- y una mesa de preparación de cócteles, hecha en madera, como nunca había visto otra.

Todo quedó listo para la esperada reapertura en Septiembre del 2012, justo cien años después de su primera inauguración y doscientos desde que las Cortes de Cádiz dieran a luz a la Pepa.

María mostrándonos la caja registradora comprada en Nueva York

María mostrándonos la caja registradora comprada en Nueva York

María nos recibió a Ana, nuestro amigo -periodista y erudito sobre la historia de Cádiz- Jesús y un servidor, en la entrada junto con el maitre del Restaurante Café Royalty: José Francisco Chulián.

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Chulián encabeza un ambicioso proyecto que quiere hacer del Royalty uno de los restaurantes de referencia, no sólo en Cádiz, sino en Andalucía o incluso España. Para ello, cual ojeador de un club de fútbol de élite, ha ido formando su propio equipo eligiendo a gente a la que conoce bien y en los cuales confía. El cocinero Paco González – producto de la tierra al ser formado en la Escuela de Hostelería de Cádiz- viene del hotel Los Lebreros de Sevilla y, junto con Chulián, han sido los artífices de la nueva carta que lleva tan sólo un par de meses en vigor.

María ejerció de perfecta anfitriona y nos fue enseñando los distintos rincones del Royalty. Grandes espejos, pinturas de principios del XX -incluyendo un cuadro del famoso pintor gaditano Felipe Abárzuza, quien decoró el techo del Gran Teatro Falla-, mármol y cenefas decoradas con motivos florales. Nos comentaba que los cuartos de baño son de los lugares más fotografiados del restaurante. Realmente, parecían un lujo de otra época.

El tartar de atún rojo de almadraba fue lo mejor que he comido en mucho tiempo

El tartar de atún rojo de almadraba fue lo mejor que he comido en mucho tiempo

Nos sentamos a la mesa y dejamos que Jose Francisco nos explicara los pormenores de la carta que tan cuidadosamente han elaborado. Eran las once y media de la noche y nuestras glándulas salivales perdieron el control ante aquel formidable repertorio de entradas frías y calientes, carnes, pescados, postres y cócteles tradicionales.

No es una carta extensa en la que el comensal se pierde entre decenas de opciones por cada tipo de comida, sino una en la que la calidad prima sobre la cantidad y se cubren todos los abanicos de sabores y preferencias culinarias de cualquier persona.

Al poco, Lara -que nos atendió toda la noche con profesionalidad y cercanía- nos traía nuestro primer manjar: un langostino. Sí, así, como suena. Pero no un langostino cualquiera. El mismísimo Chulián se había encargado de elegirlos esa misma tarde en la Lonja. Ligeramente cocido y acompañado de una pequeña guarnición de ensalada, aquel gran ejemplar aún conservaba cierto sabor a mar.

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La sabrosa terrina de pulpo y...

La sabrosa terrina de pulpo y…

el pargo con arroz de puntillitas al pesto

el pargo con arroz de puntillitas al pesto

Le siguió como entrada caliente una terrina de pulpo. Nos fue presentado de una manera muy curiosa: con forma rectangular y acompañado de perlas de patata con pimentón. Su sabor era exquisito y el vino semiseco francés resultó ser un excelente acompañante.

Después dimos la bienvenida al que, para mi gusto, fue el plato de la noche: tartar de atún rojo de almadraba con huevas de salmón, patata paja y salsa de pistacho. Fresco, con un sabor intenso y una salsa tenue que atemperaba el del atún. Una delicia de la que quedamos prendados.

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Como platos principales pedimos un pargo a la plancha con arroz de puntillitas al pesto y solomillo de retinto a la plancha con pastel de patata y milhoja de verduras .

El solomillo fue el único plato de carne que probamos

El solomillo fue el único plato de carne que probamos

En cuanto al arroz, coincidimos con Chulián. El pescado estaba sabroso pero ese arroz podría servirse como plato independiente sin ningún problema. Estaba exquisito.

El solomillo no fue preparado delante nuestra por falta de tiempo pero eso es uno de los toques tradicionales que quiere recuperar el famoso maitre. Muchas de las carnes y pescados que ofrece la carta del Restaurante Café Royalty son montados, trinchados o flambeados en presencia de los comensales.

Llegó el momento del postre y un soufflé de chocolate se presentó escoltado por una bola de helado de menta y otra de frambuesa.

Con cocinero y maitre. Las estrellas del Restaurante Cafe Royalty: Paco González y Jose Francisco Chulián

Con cocinero y maitre. Las estrellas del Restaurante Cafe Royalty: Paco González y Jose Francisco Chulián

Ya eran casi las dos de la mañana cuando tuvimos que rechazar uno de los cócteles tradicionales que se elaboran artesanalmente en el Royalty. Nos sabía mal que el personal del restaurante siguiera trabajando a esas horas por nuestra culpa, aunque Lara -con una sonrisa y ese extraño acento mezcla de sus raíces tanto andaluzas como del Norte de España- nos aseguraba que aquello era normal en hostelería.

Nos fuimos con la promesa de volver para probar esos maravillosos cócteles que van desde el daiquiri a la piña colada pasando por el mítico mojito.

Para quien decida no comer a la carta hay un menú compuesto de entrada, plato principal, postre y vaso de vino por 33 Euros por persona.

Finalmente no cumplimos nuestra promesa de nocturnidad y alevosía pero sí que regresé, junto con María y su novio Jose, a charlar en la zona de la cafetería del Restaurante Café Royalty.

Pancakes, picatostes, granizados y helados atraen..

Pancakes, picatostes, granizados y helados atraen..

...A toda esta gente al Royalty

…A toda esta gente al Royalty

Mientras ellos me cosían a preguntas sobre Nueva Zelanda -país al que piensan mudarse el próximo Noviembre- degustamos unos pancakes de tres sabores distintos: frambuesa, chocolate negro y plátano. Además pude probar, al fin, los famosos picatostes gaditanos. La receta que utilizan en la cocina es totalmente secreta y ni la misma María la conocía. Nunca los había probado y me quedé realmente sorprendido. Yo, salvo el chocolate, no suelo comer muchos dulces pero los picatostes tenían un sabor azucarado sin llegar a ser empalagoso y su textura era firme pero sin resultar dura. Para rematarlos rocié un par de ellos con un poco de chocolate caliente…Mmmmmm.

La zona de cafetería ofrece además una carta variada de desayunos y helados elaborados artesanalmente.

En nuestra inicial visita nocturna, cuando salimos por la puerta y caminamos hacia la plaza de la Catedral sentimos como si hubiéramos regresado de un viaje en el tiempo. Las últimas briznas del recuerdo del Royalty se empezaban a desvanecer en mi mente cuando nos sentamos, abrazados, en el pequeño muro del paseo marítimo, mirando al Océano iluminado por una gran luna llena. Los reflejos plateados saltaban sobre las olas como pequeñas culebrillas nerviosas y muy dentro de mí anhelaba ver llegar algún galeón lleno de mercancías procedentes de las Américas. A mi espalda el viejo Cádiz dormitaba y en el Royalty, ya con sus puertas cerradas, los fantasmas de otros tiempos continuaban debatiendo sobre el devenir de la Vieja España.

Sitio Oficial: Restaurante Café Royalty

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3 Comentarios
  1. Vinosofos 27 agosto 2013
  2. Elisabet Moreno 26 junio 2014
  3. Maria 22 febrero 2015