Brujas sin Colin Farrell

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A apenas 25 minutos (y 11,80 euros por un billete de ida y vuelta) en tren de Gante, se encuentra uno de los destinos turísticos par excellence de Bélgica, la pequeña ciudad de Brugge (Brujas), capital y ciudad de mayor tamaño de la provincia de Flandes Occidental, en la zona flamenca, y que estrictamente hablando llega hasta la propia costa belga.

Si en España decimos que “En Abril, aguas mil” el paseo de diez minutos desde la estación hasta el centro histórico (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000) de la ciudad, tuvo un cielo cubierto pero carente de lluvia aunque más tarde cayeron unas gotas, salió el sol, y volvieron a aparecer las nubes, no necesariamente por este orden aunque ocurrió varias veces a lo largo del día (vivir en Dublín le acostumbra a uno a estos episodios de “cuatro estaciones en un día”).

Muy cerca de la estación, y tras dejar tranquilos a la docena de cisnes del Minnewater Park accedemos mediante un puentecillo al interior del beginague, un conjunto de iglesia acompañada de pequeñas casitas individuales remotamente similar a un convento, pero en el que las mujeres no habían tomado voto alguno y podían volver a la vida no meditativa/mundana cuando lo desearan. Hoy apenas quedan habitantes de motivación religiosa en ninguno de estos conjuntos, exclusivos de Bélgica.

BRUJASDesde allí, si seguimos caminando, y disfrutando de las pintorescas calles, no tardamos en llegar a la plaza principal de la ciudad, Grote Markt (Gran Mercado), Es más abierta y extensa que la de Bruselas y la altura media de los edificios no oficiales (especialmente una hilera de casas en el lado norte de la misma) es menor, por lo que uno se siente tal vez menos diminuto en comparación pero no por ello menos impresionado por la belleza arquitectónica.

En el lado Oeste de la misma, el edificio histórico más representativo es la Corte de Justicia Provincial, (Provinciaal Hof). En el lado sur de la plaza, los 83 metros de la Belfort o Halletoren dominan las vistas sobre la misma desde hace mas de siete siglos, albergando aun hoy el carillón municipal, compuesto por 47 campanas y que todavía está en funcionamiento pues con regularidad se ofrecen conciertos gratuitos.

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Muy cerca encontraremos, en la plaza Burg, el ayuntamiento, que, curiosamente no está en la anterior plaza. A su lado, es objeto de peregrinaje para los creyentes, la pequeña Basílica de la Santa Sangre, (Heilig-Bloedbasiliek). Durante la Primera Cruzada, los caballeros cristianos trajeron desde Tierra Santa una reliquia que aún se venera, unas gotas de la sangre de Cristo, que pueden ser tocadas (están obviamente encapsuladas en el interior de una semiesfera cristalina, por usar una comparación visual, como si se tratara de un insecto preservado en ámbar). Como se hace por estas fechas (Semana Santa) en España con imágenes de vírgenes y santos, cada año la reliquia es sacada en desfile por las calles de la ciudad y muchos de sus habitantes participan en la procesión vestidos como caballeros medievales o guerreros cruzados.

No lo he comentado antes, pero ¿sabéis cómo se conoce a Brujas por estos pagos? Pues, merced a sus canales, como “la Venecia del Norte” y es siempre un particular placer el caminar por puentes que te elevan sobre el curso fluvial recorrido (pese a la lluvia) por barcas llenas de emparaguados turistas.

El último edificio religioso que visito, porque independientemente de la fe que uno procese (o de que se sea ateo) considero que mezquitas, iglesias o sinagogas son a priori interesantes edifiicios desde los puntos de vista arquitectónico e histórico, es la Catedral de San Salvador. Dentro de su enorme ábside había por esas fechas una exposición de artículos de vestuario del clero de distintas épocas, incluyendo algunas piezas que fueron usadas por el correspondiente Papa. Al disponerme a abandonar la Catedral, y con ello encaminarme de vuelta a la estación de tren, comenzó a sonar el órgano de la iglesia y me quedé unos minutos disfrutando de las peculiares características de las notas musicales reverberando en milenarias piedras.

Por cierto, si a alguien se le ocurre para que sirve lo que aparece en la foto (y no me refiero al grifo, sino a lo que está más abajo y que encontraréis junto a la puerta de todas las casas relativamente antiguas), que me lo diga a ver si coincide con la respuesta que me dieron a mí:

Más pequeña y menos cosmopolita que Gante, Brujas es no obstante por la riqueza de su pequeño casco histórico, un destino inexcusable en cualquier visita a Bélgica, bastando una sencilla excursión de un sólo día para recorrer sus puntos más interesantes.

Webs de interés Visit Bruges y Brugge

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Una respuesta
  1. El Verbo Regalar 19 junio 2012