Blyde River Canyon en Sudáfrica

El majestuoso cañón del río Blyde

El majestuoso cañón del río Blyde

En la mayoría de excursiones organizadas que encontré en la población sudafricana de Nelspruit, ofrecían un paquete en el que incluían la joya de la corona -el safari en el Parque Kruger– junto con un día de visita a tres puntos de interés (de hecho, también se oferta por separado para quien no quiera gastarse el dinero en el Kruger): Blyde River Canyon (el Cañón del Río Blyde), Bourke´s Luck Potholes (Marmitas de la Suerte de Bourke) y Lisbon Falls (Cataratas Lisboa).

Dado el elevado precio que me iban a costar los dos días en el Kruger decidí obviar la oferta del paquete y optar “sólo” por el poder contemplar la vida salvaje africana en uno de los mejores parques del continente. Pero el amigo Crazy Dave acabó incluyéndomelo sin coste adicional. Me alegro mucho de que lo hiciera porque tuvimos un día realmente aprovechado en el que disfrutamos de unos paisajes preciosos.

Blyde River Canyon

La ventana de Dios

La ventana de Dios

La reserva natural de Blyde River Canyon se encuentra en la región de Mpumalanga y se puede acceder fácilmente por caminos asfaltados desde el pueblecito de Graskop. Fue así como llegamos nosotros al mirador donde pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares: God´s Window (la Ventana de Dios).

Dave aparcó la furgoneta y nos dejó un rato para que deambuláramos por el sendero que desemboca en la God´s Window a nuestras anchas.

El cañón del Blyde es el tercero más grande del Mundo y no sólo ofrece vistas sino que, si disponéis de más tiempo, podéis dedicaros a hacer rafting, senderismo, pesca o bicicleta. Cubre 29.000 hectáreas y ofrece alojamiento en la reserva para aquellos que quieran perderse unos días por los bosques de las tierras bajas.

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blyde-river

Tomé algunas fotos desde el mirador mientras un grupo de turistas rusos se agolpaban detrás mía con cara de “apártate de ahí que ya es mi turno“. Es en esos momentos cuando siento no tener mi propio vehículo y hacer las cosas a mi ritmo. Si hubiera sido así habría elegido el momento del amanecer -sin turistas- y me habría quedado unos días explorando la zona boscosa que se extendía a cientos de metros bajo mis pies.

La combinación de verdes, marrones y azules bañados por un reluciente e implacable Sol confería al lugar una belleza de magnetismo irresistible.

Priscilla -la chica brasileña que me acompañaba en el tour- decidió darse una vuelta por los puestos de souvenirs que hay cerca del mirador. Sí, chicos, esto no se hace sólo en España.

Bourke´s Luck Potholes

Bourke´s Luck Potholes

Bourke´s Luck Potholes

El nombre de este lugar donde el río Treur salta para unirse con el Blyde, es pura muestra del ácido sentido del humor anglosajón.

Bourke fue uno de los primeros buscadores de oro que llegaron a esta zona y proclamó las tierras como suyas. La región resultó estar plagada del dorado metal, sin embargo él no encontró absolutamente nada. De ahí el nombre de “La suerte de Bourke”.

Hoy en día no verás a nadie metido dentro del río con uno de esos pequeños barreños filtradores de agua en busca de pequeñas pepitas de oro, sino puñados de turistas paseando por los pequeños puentes sobre el río.

La erosión del agua ha tardado cientos de años en crear, en la roca, centenares de agujeros con forma de marmita.

El agua del Treur ha ido horadando la roca durante cientos de años

El agua del Treur ha ido horadando la roca durante cientos de años

Aprovechamos la parada para meter los pies en las frescas aguas del Treur y aliviar un poco el calor sofocante. Hay un pequeño centro de información donde podréis averiguar más sobre el origen del Blyde Canyon y la flora y fauna que se encuentra en el lugar. Un par de senderos de unos 5 kilómetros de largo conectan los Potholes con el principio del cañón. Se llaman The Interpretative Trail y el Bushman Nature. Os recomiendo esta opción si disponéis de tiempo.

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Lisbon Falls

Las cataratas Lisboa fueron nuestra última parada de la tarde.

Las cataratas Lisboa

Las cataratas Lisboa

Esa mañana nos habíamos despertado a las 4.30 am para poder realizar el tour al amanecer en el Kruger y después habíamos pasado unas horas en la carretera antes de visitar el Blyde River Canyon y Bourke´s Luck Potholes. Estábamos rendidos pero la belleza de la catarata me despertó.

Hay un pequeño balcón desde el que puedes apreciar el bello salto de agua desde 95 metros de altura, el más alto de la región de Mpumalanga.

Las cataratas en general tienen un efecto totalmente hipnotizador en mí, pero en este caso no sólo fue eso lo que me dejó relajado observando el paisaje, sino el bonito fondo que hay detrás de la Lisbon Fall. Montañas cubiertas por un manto verde que esconden una flora y fauna tan distinta de la que encontramos en Europa.

Era mi último día en Sudáfrica antes de partir hacia Mozambique y me iría con un muy buen sabor de boca. En ese mismo viaje pensaba volver a este país para visitar algunos lugares más, pero el destino hizo que no lo hiciera.

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