Bisontes salvajes en la niebla: cara a cara con el mamífero terrestre más grande de Europa en Polonia

Bisontes salvajes en Bialowieza (Polonia)

Bisontes salvajes en Bialowieza (Polonia)

El bosque estaba envuelto en un velo opaco de niebla sólo traspasado por el trinar de algunos pájaros que manifestaban su alegría ante la proximidad del amanecer. “Me van a odiar. Y después me van a matar”, pensé mientras separaba un poco más las piernas para darle mayor estabilidad a mi postura, que instintivamente había perdido unos centímetros de altura al agacharme levemente. Contuve la respiración e intenté detener los inapreciables temblores del cuerpo que me podían hacer fallar el disparo.

Cuando creía estar listo, mi dedo índice derecho realizó un movimiento en dos fases, despacio hasta medio recorrido, más rápido acto seguido. El sonido del obturador de la cámara no les espantó y cuando levanté la mirada, los bisontes seguían allí.

Como bien sabe cualquiera que haya visto “Parque Jurásico”, los animales en su entorno natural no son fáciles de ver. Los bisontes no tienen relación alguna con el Tyrannosaurus Rex de la película de Steven Spielberg pero, como él, van a donde van sólo cuando quieren ir. Y a veces te los puedes encontrar por sorpresa, aunque algunas de sus costumbres sean predecibles.

En los bosques de Bialowieza, tan al Este de Polonia que estamos a una docena de kilómetros de la frontera con Bielorrusia, sobreviven varias manadas salvajes del Bison bonasus bonasus, el Bisonte Europeo puro, en mayor número del mundo. De las 63.000 hectáreas de bosque, 10.500 son Parque Nacional, aunque el bisonte goza de protección dentro y fuera de él.

Cuidado con los bisontes salvajes en Bialowieza (Polonia)

Cuidado con los bisontes salvajes en Bialowieza (Polonia)

Es posible, no, es probable que cuando uno oye la palabra “bisonte” piense en las praderas americanas, en vaqueros e indios antes que en Polonia. Si, también son bisontes, sólo quedan ya esas dos especies en el planeta, pero no hay que cruzar el Atlántico para verlos (y los del Noreste de Europa son más escasos, más raros y, cómo no, merecen más la pena).

Como me dijo Agata, mi guía hispanoparlante (y también italoparlante) durante el medio día que pasé recorriendo el Parque Natural de Bialowieza, fui muy afortunado de poder observar a un grupo de cuatro de estos rumiantes. Tímidos por naturaleza, el haber sido cazados casi hasta la extinción por la nobleza, los pobladores locales y los soldados de ejércitos invasores no ayuda a que se dejen ver con facilidad. Es la proverbial aguja en un pajar, 500 bisontes en libertad en 63.000 hectáreas de bosque.

Para intentar verlos, de lo que no hay ninguna garantía, cerca de las 3 de la mañana vencía el impulso natural de seguir abrazado a la almohada para ordenarle a mi cuerpo que se despertara (mi mente es un poco más lenta). Una ducha rápida no consiguió que me entusiasmara demasiado pero al menos limpió mi cara lo suficiente para sonreirle a Karol, mi conductor que me esperaba con su coche a la puerta de mi hotel.

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A los pocos minutos una pequeña figura apareció por un extremo de la calle y se acercó a nosotros, que no sabíamos si sería nuestra guía o una trasnochadora, porque en algún lugar del pueblo sonaba a (casi) todo volumen música techno. Quedó descartada la segunda opción cuando se nos presentó como Agata Barszczewska, una guía que conocía muy bien la zona y que – trabajando con todas las agencias del pueblo – acostumbraba a llevar a pequeños grupos de visitantes por los mejores rincones del Parque Natural de Bialowieza, incluyendo el acceso a la muy restringida Reserva Estricta del Parque, la zona más salvaje y protegida del mismo.

Bisontes salvajes en Bialowieza (Polonia)

Bisontes salvajes en Bialowieza (Polonia)

Su idea era visitar un par de zonas donde los bisontes solían ir a pastar cuando los seres humanos razonables, incluso los campesinos que se levantan con el alba, están aún durmiendo. Pero como tantas veces ocurre, el Destino nos tenía reservada una sorpresa.

Agata lleva años trabajando en el Parque y con ella, aunque de eso hablaré en otro artículo, pude acceder a la Reserva Estricta. No adelanto acontecimientos pero si no hubiera visto a los bisontes, gracias a ella no me hubiera quedado sin ver vida salvaje en el parque.

Cuando el coche había abandonado Bialowieza y nos adentrábamos en la zona del Parque Natural, donde en algunos puntos coexisten aldeas y animales, Agata le pidió repentinamente a Karol que se detuviera. Había visto un bisonte pastando en un prado. Y al lado apareció otro.

Estábamos tal vez a unos 300 metros de donde se encontraban. Eran poco más que una mancha entre la niebla que se había adueñado de todo durante la noche. A su izquierda, como punto de referencia, un arbol solitario crecía orgulloso desde hace años en el prado, lejos de la linde en que se encontraban sus congéneres. A la derecha, en lugar de árboles otro grupo de arbustos se prolongaba hasta casi una cercana granja.

Buscamos una manera de cruzar la acequia que discurría paralela a la carretera y lo encontramos al retroceder medio centenar de metros. Pisando barro en lugar de agua fuimos entrando en el bosque, porque los bisontes puede que no vean bien pero no oyen precisamente mal. Con la nueva perspectiva, se multiplicaron los bisontes y llegaron a ser cuatro los que, ajenos a nuestra presencia, se daban un buen festín herbívoro.

Indispensable en una visita en verano a Bialowieza (Polonia)

Indispensable en una visita en verano a Bialowieza (Polonia)

Un festín muy distinto se lo dieron de inmediato otros pobladores del bosque. A los árboles, arbustos y ramas se les puede esquivar para no herirte con ellos. A los mosquitos, la principal plaga con que te vas a tropezar allí, no. Incluso si te bañas en repelente, ellos parecen encantados de buscar un punto en tu piel en la que clavar su trompa y sorberte la sangre.

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Intenté ignorar a los pequeños vampiros y concentrarme en los grandes mamíferos. Poco a poco fui cogiendo confianza y la distancia desde la linde del bosque me pareció demasiada así que, midiendo bien mis pasos, me fui acercando más al enorme árbol que había visto desde la carretera. Usé su tronco como escudo y me asomé por su lado izquierdo.

Delante de mí, aunque fuera a 100 metros, unos animales que no eran conscientes de mi presencia vivían el amanecer de un nuevo día como sus antepasados habían hecho mucho antes de que el propio Linneo los describiera científicamente en 1758.

Bisontes salvajes en Bialowieza (Polonia)

Bisontes salvajes en Bialowieza (Polonia)

Hace 200 y hace también 1000 años, el bisonte vivía por todo el continente europeo, donde hubiera bosques como el de Bialowieza. Amenazado sólo por los cazadores y el oso pardo, aquí su número, que llegó a unos 700 ejemplares, no peligraba pues sólo príncipes y reyes podían disponer de la vida de estos enormes animales. Pero cuando la I Guerra Mundial cambió la faz de Europa, también aquí se sintieron las zarpas de la contienda.

Las tropas alemanas y los campesinos locales recurrieron a la carne del bisonte para sobrevivir en aquellas duras condiciones. Y así fue como este animal desapareció de Bialowieza.

Sólo 54 bisontes sobrevivieron a la contienda, refugiados en otras reservas y en zoológicos y en 1929 se trajeron 12 de esos ejemplares a Bialowieza. De ellos, sólo 7 eran bisontes puros, Bison bonasus bonasus, y los otros 5 procedían de la mezcla con el extinto Bison bonasus caucasicus o con bisontes americanos. Mediante selección artificial de las crías que iban naciendo se ha conseguido que hoy en día todos los bisontes que uno pueda encontrar en el parque (o intentarlo) sean Bison bonasus bonasus,

Bisontes salvajes junto a una granja en Bialowieza (Polonia)

Bisontes salvajes junto a una granja en Bialowieza (Polonia)

Hay que admitir que un bisonte no es fascinante como un león (aunque cuando a estos los ves tumbados al sol en África, indiferentes a los vehículos cargados de turistas que les devoran con la mirada, no son precisamente una estampa majestuosa). Un bisonte es un herbívoro, un animal calmado, relajado y que vive su vida sin meterse con otros. Sin embargo, alcanzando hasta 2m de altura, una longitud de hasta 3,5m y llegando a pesar 800kg, el Bison Bonasus es el mayor mamífero terrestre de Europa.

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Su masa no es despreciable en el improbable caso de que nos viéramos en la situación de que intentara embestirnos.Pero no lo hacen. Y aunque yo, que peco de dormilón y de tener una estrecha relación con mi almohada, aquella noche no había dormido más de tres horas, durante el rato que pude verlos perdí repentinamente el sueño. No hay nada espectacular en ver rumiar a un bisonte, la acción en sí es tan rutinaria y poco elegante como la de cualquier otro animal herviboro.

Hay que mirar más allá del gesto y entender el momento. Se trata de la fortuna de observar a un animal que vive libre y salvaje en un entorno que ha permanecido casi sin cambios desde que en 1932 se declaró Parque Nacional y en 1979 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por no mencionar que cuando se mueve por la parte más restringida del Parque, deambula por donde hace 8.000 años que el hombre no interfiere con la Naturaleza.

“Me van a odiar. Y después me van a matar”, pensé. Agata me había dicho que un par de años antes un fotógrafo italiano pasó tres noches durmiendo en una hamaca en el bosque (pero fuera de la zona protegida, pues allí es ilegal pernoctar) intentando atisbar bisontes. Unas semanas antes, con Karol se habían dado el madrugón dos periodistas españoles con un resultado insatisfactorio.

Y allí estaba yo, que tengo un equipo fotográfico todoterreno de aficionado “avanzado”, apto para el 95% de las situaciones pero sudando, no sólo por el calor, porque me había metido de lleno en ese 5% en que se me quedaba corto: la fotografía de Naturaleza, cuando un teleobjetivo y una lente pata negra acercan al espectador de manera espectacular al objeto de interés.

Mis fotografías de aquella madrugada no serán portada de revista, pero no era esa mi intención (ni mi capacidad). Me quedo no con lo que puedo mostrar sino con lo que pude sentir.

Fuera de un zoológico, fuera de una reserva de nueva creación, durante unos minutos pude contemplar cuatro ejemplares de los pocos centenares que sobreviven en la libertad de un bosque casi inalterado. Bisontes en la niebla. Bisontes salvajes en Bialowieza.


Más información sobre el Bisonte Europeo en Bialowieza

Información sobre el Bisonte Europeo (Bison Bonasus) en Wikipedia en español.

Situación de Bialowieza en Google Maps.

Página Web Oficial de Turismo de Polonia con información sobre Bialowieza.

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11 Comentarios
  1. JR Álvaro González 25 junio 2014
  2. Avistu 25 junio 2014
  3. Devjani 25 junio 2014
  4. Marcello Arrambide 25 junio 2014
  5. Alejsndra 26 junio 2014
  6. Alícia Bea 26 junio 2014
  7. Avistu 27 junio 2014
  8. Avistu 27 junio 2014
  9. Avistu 27 junio 2014
  10. Avistu 27 junio 2014
  11. Devjani 28 junio 2014

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