India (6) Travesía en camello en el desierto del Rajasthán


En el noroeste de Rajasthán, en la tierra de los tradicionales Maharajás, donde sólo un oasis puede aplacar la sed y la dura vida de un desierto de dunas de arena y vegetacion seca, se halla Bikaner. Protegida por su imponente fortificación, rodeada de desmoronadas y bellas havelis y poco frecuentada por turistas.

Llegué en un trayecto de duro autobús junto con los cuatro ingleses con los que coincidí en Pushkar y una vez en Bikaner nos embarcamos en un safari a camello por el desierto durante dos días.

George Bush, así de lindo era el nombre de mi camello. Iba engalarnado con todo tipo de motivos y resultó ser un poco tozudo al igual que su tocayo aunque no resultó ser demasiado difícil de manejar. Aún así, no paraba de escaparse de vez en cuando de la ruta para zamparse melones o sandías que a veces rodeaban el camino.

Tras el monzón el desierto apareció más verde -bien, si es que a cuatro arbustos masacrados por el sol se les puede llamar verde…- de lo habitual ante nosotros. Vimos unos cuantos antílopes, pájaros parecidos a halcones, lagartos y un sinfín de escarabajos.


Dormimos en tiendas al cobijo de una duna donde disfrutamos de una puesta de sol fantástica. Desde nuestra posición el desierto parecía ensancharse infinitamente en todos los puntos cardinales. Relajamos ahí nuestros traseros de tanto camello y nos tomamos unos tes gozando de las vistas.

Fue increíble contemplar como los locales nos preparaban la comida. Con apenas un pequeño hornillo y una hoguera nos sirvieron unos curries y thalis espectaculares. Tampoco faltaron cervezas ni almohadas y cojines en las tiendas.

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Por la mañana seguimos la travesía entre las dunas e incluso pudimos galopar por un rato nuestros camellos. Goerge Bush, un ser de aspecto lento, aburrido, incluso deformado, se puso a trotar por entre la arena transformándose en un autentico caballo. No pensaba que estas criaturas podían ser tan rápidas y menos entre la arena del desierto!


Volvimos a Bikaner a través de otra ruta y supo a gloria tomarse una ducha después de dos días espectaculares vagando entre las dunas del desierto!

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