Barranquismo en la Sierra de Guara

Este fin de semana cambiamos la playa por los barrancos de la Sierra de Guara. Partí de Barcelona en coche y en unas cuatro horas llegamos al precioso pueblo de Alquézar donde nos esperaba una casa alquilada, unas montañas espectaculares y unos ríos llenos de agua gracias a las lluvias abundantes de este año.

El barranquismo es básicamente un deporte de aventura que consiste en ascender al nacimiento de un río y realizar el descenso en neopreno -las aguas acostumbran a estar heladas- con múltiples toboganes y saltos entre la complicada maraña de piedras que conforman su cauce.

En un principio queríamos hincarle el diente a las Gorjas Negras, un recorrido de tres horas de aproximación más seis horas de descenso por el río. Lamentablemente, las recientes lluvias imposibilitaban el recorrido y optamos por realizar el descenso por el Petit Mascun.

El Petit Mascun se encuentra muy cercano a la población de Rodellar al norte de Alquézar. Se trata de un barranco para principiantes de fácil acceso y que no entrama demasiada técnica aunque sí ofrece algún que otro salto optativo muy interesante a lo largo de su recorrido.

Este tramo circula desde Rodellar hasta El Ajuntadero y es ahí donde los ríos Mascun y Alcanadre juntan sus poderosos caudales.

Habíamos alquilado una fenomenal casa en Alquézar de tres plantas con cocina, habitaciones con literas y espectaculares vistas a la colegiata de Alquézar. Éramos 14 y ocupamos la casa por entero por lo que nos salió por únicamente 13 por noche y por cabeza.

El viernes por la noche llegamos desde Barcelona y Madrid respectivamente y recogimos el material de neopreno y casco en la misma oficina del cámping de Alquézar. Pagamos el servicio de guía y el material que salió por 39 euros y nos dispusimos a discutir sobre las distintas posibilidades que nos ofrecía la orografía de la sierra de Guara para el día siguiente.

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Por la mañana nos acercamos al cámping de Alquézar donde nos esperaban los guías. Fue entonces cuando nos indicaron que los cañones más técnicos se encontraban impracticables debido a las fuertes lluvias que habían caído recientemente y nos propusieron la opción del Petit Mascun.

Hacía ahí nos dirigimos en un viaje en coche de no más de media hora. La aproximación -es decir, la pateada con el neopreno a cuestas- es mínima. No llegó a los 20 minutos y una vez junto al río nos metimos de lleno para refrescarnos del sol veraniego del prepirineo.

Como antes he indicado, el cañón del Petit Mascún es de fácil acceso cosa que lo hace asequible para familias y principiantes. Apenas encontraremos toboganes, no existen descensos en rapel aunque sí disfrutamos de tres saltos interesantes, uno de unos 8 metros de altura.

Es un barranco ideal para disfrutar entre amigos y disfrutar de la compañía y el paisaje. Las paredes son profundas, existen piscinas de agua clara y no sentiréis apenas agujetas al día siguiente.

Tardamos unas tres horas en realizar el recorrido. De todas maneras, hay que tener en cuenta que repetimos varios saltos en el camino especialmente en su última parte donde el río se abre y ofrece un par de buenos saltos de unos ocho metros que es una gozada.

Al terminar el recorrido nos sacamos los bocatas de los bidones precintados y disfrutamos de una tarde soleada.

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2 Comentarios
  1. David 26 julio 2010
  2. Quique 26 julio 2010