Balneario en Cataluña

Aguas termales del Gran Hotel Balneario Blancafort

Aguas termales del Gran Hotel Balneario Blancafort

Ojalá ahora mismo pudiera estar ahí. Creo que con tan sólo seis palabras te acabo de definir perfectamente mis sensaciones tras pasar un par de días y una noche en el Gran Hotel Balneario Blancafort.

Descanso, buen servicio, relax, paz, tranquilidad. Todo ello, ni un detalle más, ni uno menos, es lo que andaba buscando cuando me conecté a Google con la intención de encontrar un balneario en Cataluña en el que pasar un par o tres de días desconectando del mundanal ruído y recargando baterías. Y qué suerte la mía, precisamente todo ello es lo que encontré en el Gran Hotel Balneario Blancafort, situado en La Garriga, Cataluña.

A tan sólo 20 minutos de Barcelona, este balneario, fundado en 1840, reúne todos los requisitos para que disfrutes de una escapada inolvidable, lejos del estrés y de las preocupaciones del día a día.

Los chorros de agua en el spa

Circuito acuático del Gran Hotel Balneario Blancafort

A continuación te voy a relatar detalladamente lo que hice durante mis estancia en el Gran Hotel Balneario Blancafort.

Llegué un sábado a mediodía. A partir de la tres de la tarde la habitación ya estaba lista, tal y como me habían indicado amablemente por email los empleados de recepción bastantes días antes de llegar. En la habitación, amplia, espaciosa y decorada con un aire rústico y muy buen gusto, nos esperaban unas fresas, unas trufas y una botella de cava. Claro, antes de que se me olvide, no fui solo, sino acompañado de una hermosa mujer.

Alrededor de las cinco de la tarde aproximadamente, nos pusimos los bañadores, nos abrigamos con los albornoces que nos habían preparado en el hotel y nos dirigimos hacia el Spa.

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Empezamos con las aguas termales. Varias piscinas a distintas temperaturas se encargaron de realizarle a nuestro sitema circulatorio una buena y necesaria puesta a punto. El pediluvio hizo un magnífico trabajo de regeneración con nuestros pies y las duchas con chorros a diversas alturas, rodeando cada centímetro de nuestro cuerpo, se ocupó del resto. Todo ello acompañado de un par de visitas a la sauna, nos dejó el cuerpo totalmente tonificado.

Tras una hora de continuos viajes entre el frio y el calor de las aguas termales, decidimos pasar a la siguiente fase, el circuito acuático con los diversos chorros de agua masajeando, por etapas, cada rincón de nuestros cuerpos. Como podrás imaginar, tras pasar tan sólo un par de horas el balneario, el estrés y las preocupaciones que me acompañaban al llegar, habián quedado por entonces ya en el olvido.

Para completar el circuíto, un ascensor nos trasladó a la zona exterior donde un par de piscinas con jacuzzi y aguas a distintas temperaturas nos regalaron una magnifica puesta de Sol. No podía pedir absolutamente nada más.

Piscina exterior del Gran Hotel Balneario Blancafort

Piscina exterior del Gran Hotel Balneario Blancafort

¿O tal vez sí? Pues efectivamente. Ni corto ni perezoso, contraté un masaje completo en pareja, uno de los múltiples servicios que ofrece el Gran Hotel Balneario Blancafort y que resultó convertirse en una magnífica forma de rematar la tarde.

Tras el masaje, durante el cuál quedé tan relajado que me pareció haber permanecido incluso inconsciente, regresamos a nuestra confortable habitación. La oficina, las reuniones, los horarios, las fechas límite de entrega, las prisas, la espiral de locura en la que se envuelve el día a día, quedaban tan lejos en aquel único y precioso instante. Parecían incluso pertenecer a otra vida. Y no hacía ni más de cinco horas que me encontraba en el balneario.

Edificio y jardines del Gran Hotel Balneario Blancafort

Edificio y jardines del Gran Hotel Balneario Blancafort

Tras terminar con la botella de cava, había llegado la hora de cenar. En el restaurante del hotel disfrutamos de un fabuloso manjar, preparado con talento y mucha delicadeza.

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No se muy bien por qué, no tenía expectativas de ningún tipo cuando me dirigía hacia el restaurante. Tal vez el haberme concentrado principalmente en las aguas termales y el circuito wellness en general, había relegado al restaurante a un segundo plano sin necesidad de prestarle mucha atención. Lo que nos encontramos durante la cena fue totalmente sorprendente, positivamente sorprendente, desde luego.

Parecía que estabamos cenando en un restaurante de lujo. Un entrante fantástico, un plato principal estupendo y unos postres maravillosos. Todo ello acompañado de buen vino, por supuesto. Tras la cena, una copa en el lounge del hotel y listos para quedar rendidos a los poderes de la noche, la luna y sus estrellas.

Restaurante del Gran Hotel Balneario Blancafort

Restaurante del Gran Hotel Balneario Blancafort

Por la mañana me desperté completamente como nuevo. Me sentí como si me acabara de quitar diez años de encima. Totalmente renovado y cargado de energía. Increíble.

Un fantástico desayuno nos esperaba, de nuevo en el restaurante del hotel. Y menudo desayuno. Probablemente uno de los más completos de los que he tenido la oportunidad de disfrutar en mi vida.

Tras el desayuno, un par de horas de relax antes de abandonar la habitación y despedirme del Gran Hotel Balneario Blancafort. ¿Precio de la experiencia? A ver, vamos a resumir: habitación doble, amplia y espaciosa, para dos personas. Cava, fresas y trufas esperando en la habitación. Acceso libre al circuito de aguas termales, saunas, piscinas y demás. Una cena fantástica para dos personas. Un desayuno espectacular para dos personas. Precio total, 179 euros. Me pareció un precio totalmente razonable que pagué felizmente tras el gran servicio y la magnífica atención recibida durante toda mi estancia.

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Sin lugar a dudas y con la mano en el corazón, mi expeiencia en el Gran Hotel Balneario Blancafort ha sido totalmente espectacular. Fui en busca de un balneario en Cataluña y di con un oasis, un paraíso terrenal, un lugar en el que los problemas y el estrés desaparecen para sumergirte en un estado de bienestar completo y absoluto.

Ojalá ahora mismo pudiera estar ahí.

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