Avilés, luces y sombras

Iglesia Padres Franciscanos

Iglesia Padres Franciscanos

Estoy seguro de que la inmensa mayoría de los habitantes de lo que es hoy los Estados Unidos de América desconocen quien fundó la que es la ciudad habitada sin interrupción más antigua en su territorio continental. Y de que la mayoría de los españoles también habrán olvidado a ese aventurero que, un lejano día de 1565, la bautizó como San Agustín de la Florida. Con el almirante en cuestión, Pedro Menéndez de Avilés, comparto el orgullo de haber nacido en esa ciudad costera asturiana convertida en su segundo apellido, y de la que espero os surjan ganas de visitar después de leer este y próximos artículos.

Con ojos de visitante que descubre un nuevo destino, así es como aprecié el viernes pasado mi ciudad natal. Y ello gracias a la Sociedad Regional de Turismo que me invitó a participar en el debate sobre Turismo y Bloggers y en las jornadas de visitas anteriores y posteriores (también a la cuenca minera y al espacio protegido de Redes) al evento.

Como sabéis, a finales del año 2003 me fuí a Irlanda y me quedé a vivir allí. Si durante casi una década uno ha residido en otro país y las únicas ocasiones en que ha vuelto al piso familiar se debían a las previsibles festividades, los cambios en edificios y calles se perciben con cuentagotas, una peatonalización aquí, un espacio nuevo urbanizado allá. Pero como el asturiano orbayo, una lluvia fina que parece casi infantil a base de carecer de fuerza, cuando menos te lo esperas te encuentras empapado, pero en este caso de novedades que, de repente, has asimilado como agrupación y rompen la regla matemática de que un conjunto nunca es mayor que la suma de sus elementos tomados por separado.

niemeyer avilés

Auditorio y Torre, Centro Niemeyer en Avilés

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No sólo la Luz de Carlos Saura, una exposición itinerante del director de cine, juega con las luces y sombras. Avilés, que acoje estos días la muestra, es también una ciudad que tiene en su milenaria historia momentos de brillo y momentos en que se apaga la llama de su espíritu.

Sombras ha habido cuando la Reconversión Industrial de la década de los 80 supuso una reducción de plantilla en lo que era ENSIDESA, la gigantesca Empresa Nacional Siderurgica (renombrada varias veces desde entonces y hoy parte de Arcelor Mittal) que desde los años 50 había sido el principal proveedor de empleo de la zona, atrayendo a trabajadores de Zamora, León y otras partes de la geografía española.

Sombra fue también la declaración de Avilés como Zona de Atmósfera Contaminada en 1981, un precio que los avilesinos estaban pagando en su salud dese hacía décadas a cambio de mantener allí instaladas a las industrias pesadas, en tiempos en que las regulaciones medioambientales eran más laxas y a simple vista se podía apreciar una gris nube flotando permanentemente sobre la ciudad.

Iglesia de Sabugo

Iglesia de Sabugo

Brillan hoy tesoros monumentales. Sus curiosas calles soportaladas, centenares de metros que resguardan de la lluvia y facilitan el tránsito en Galiana, San Francisco o la Ferrería. En el antiguo barrio de pescadores de Sabugo, una antigua iglesia del siglo XIII contempla a los avilesinos de hoy mientras comparten sidra y risas. La remodelada Plaza del Carbayedo se ha rejuvenecido en su antiguedad con más de media docena de restaurantes y vinaterias donde los caldos de Rioja o la Ribera del Duero son degustados al aire libre entre charla y charla.

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Brilla hoy su gastronomía, desde la más tradicional apreciada en sus múltiples sidrerías y restaurantes hasta la más atrevida, en las cocinas del gastropub Llamber en la soportalada calle de Galiana o los reputados fogones de Koldo Miranda, quien orgullosamente atesora una Estrella Michelín en su restaurante de la Cruz de Illas.

Brilla hoy el blanquecino resplandor de la cúpula del Niemeyer y con él se ilumina la antaño degradada Ría, en cuyo extremo más interior se asientan la casi media docena de estructuras arquitectónicas que lo conforman. La suave curvatura de sus formas, seña de identidad del arquitecto brasileño que la soñó y plasmó sobre el papel, rompe las aristas de lo que un día fue gris y funcional.

Que el visitante que llega por la autopista no se llame a engaño, las chimeneas y naves industriales que bordean el horizonte a su derecha no son un preludio de lo que le espera hoy en Avilés sino un recuerdo de su pasado. Viejas sombras en tiempo de luces nuevas.

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Avilés, luces y sombras
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2 Comentarios
  1. Lethe 19 mayo 2011
  2. Avistu 19 mayo 2011