India (16) Reflexiones sobre la pobreza en la India desde Ashray

Una sombra acompaña a estos niños incluso en las noches más oscuras. Con un techo, un plato y unas pastillas sobreviven y todavía son capaces de sonreír y jugar con cualquier cosa. Llegas al centro con ganas de enseñarles cosas y acabas saliendo con más lecciones aprendidas que los mismos chavales. A veces, alguno se queda en cama todo el día y esperas que al siguiente podrás ver su cara sonriente otra vez, aunque no suele ocurrir. Solomillo seco, duro y sin salsa engullido en tres bocados.

Un leproso pide una almoina por las calles y te preguntas si tu cuenta corriente es capaz de hacer feliz a todos aquellos que andan sin techo por la ciudad. Tanta pobreza junta hacen a uno insensible, crea una coraza alrededor del corazón, solida y compacta; sin ella, acabaríamos dando sangre y órganos en cada esquina.

Sin embargo, los solomillos, el pollo al tandoori y todo el repertorio culinario que vemos por la calle entra por los ojos, hacemos de tripa corazón, y no nos da tiempo a digerir toda esa masa compacta cuando ya estamos mascando otro seco y duro solomillo que, sin darnos cuenta, acabará sedimentado en nuestro estómago.

India no es el país más pobre de Asia. Nepal cuenta con las estadísticas más alarmantes pero es un país básicamente rural y entre campos de arroz y huertos de cebolla, patata y repollo la pobreza se hace más amable a los ojos. Quizás Camboya es el pais más devastado y minado del mundo y la mayoría se dedica a comer arañas y grillos a la sartén. Algo es algo.

China es hipócrita. Al estilo de Barcelona 92, las ciudades se han puesto guapas con lápiz de labios y rimel en los ojos. Las chabolas se han escondido en los suburbios. Uno no las ve si va en un tour turístico pero atravesando las ciudades en autocar o en tren, los kilómetros de chabolas son interminables y el número de anónimos subyugados a un regímen todavía más austero que el de la India es demoledor.

India no es hipócrita urbanísticamente hablando; las chabolas se multiplican en el mismo corazón de la ciudad. Allí donde hay espacio aparece una choza de madera, plástico o aluminio. Pero India es doblemente hipócrita con su sistema de castas todavía vigente en las mentes más retrogradas.

Cena en casa de uno de los responsables de la ONG. Chofer, dos sirvientes y cocinera. Una cena de lujo y los sirvientes tratados con deferencia, sin permiso para sentarse en el sofá o en la mesa para comer. Salsa a las finas hierbas con chilly que pica hasta la médula.

La India no es un país pobre. La India no aparece en las estadísticas de los países pobres porque el 2% de la población tiene en sus manos todo el dinero que podría limpiar la pobreza de todo el país. El país por si mismo no necesita ayuda externa para nada. En una cena como esa con el choque frontal de clases de la India, uno, aunque saturado de comida, agarra el siguiente solomillo, calla y traga.

Uno se consuela al pensar que al menos unos pocos de ese 2% de ricos del país, aunque sin cambiar su estilo de vida, hace algo por aquellos a quien el número premiado de la lotería tocó en la esquina de al lado.

Bandra, la Sant Cugat de Mumbai, es un continuo contraste de sensaciones. Una tienda de Benetton de tres plantas con chabolas inhabitables en su puerta trasera. Un banco y unos niños enfermos y drogados con cola pidiendo comida. La coraza resiste, llevamos ya mucho tiempo digiriendo y el estómago es capaz de ensancharse y encogerse, de tragar y tragar sin tiempo a digerir.

Es tan fácil caer en el conformismo y aceptar el sistema de castas, de clases, de karma que a uno no le extraña el por qué el ser humano es tan canalla.

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3 Comentarios
  1. DDD 17 mayo 2010
  2. Quique 18 mayo 2010
  3. s1ebas 29 mayo 2012