Ascensión al volcán Kawah Ijen desde Bondowoso

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En la entrada del volcán Ijen con mi guía-motorista

Llegué a Bondowoso, en Java, con la idea de contratar un tour y realizar la ascensión al volcán Kawah Ijen. Llegué sobre las 10 de la noche en bus y me subí a un taxi-bicicleta que me llevó hasta el hotel Palm. Una maravilla de lugar con piscina incluida y habitaciones de lujo. La mía no lo fue tanto ya que no pasé de las 100,000 rupias.

Hablé con el recepcionista para interesarme por la posibilidad de unirme a algún grupo al día siguiente y subir al volcán Ijen. Desgraciadamente no había ni un sólo turista en todo el pueblo y no habían tours. Buscando otras opciones me comentó que un amigo suyo podría llevarme en moto hasta el pie del volcán y después dejarme al otro lado del valle, en Ketapang, para así hacer mi entrada al mismo día en Bali con el ferry.

La opción me parecía de maravilla así que negociamos precio y finalmente por 350 (200 de depósito y 150 en Ketapang) cerramos el trato.

A las 5 de la mañana me vino a recoger mi guía con casco en la mano. Con la mochila en la espalda me subí a la moto y nos dirigimos rumbo al Kawah Ijen. Ya amanecía y el paisaje que rodea la población de Bondowoso es asombroso. Campos de arroz sumidos en el agua con palmerales cerrando los prados y las montañas y volcanes al fondo.

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Árbol caído en medio del camino a Ijen

Cruzamos pueblos muy cuidados y hermosos. Sempol fue uno de ellos a medio camino de nuestro primer destino. A partir de estonces la carretera se complicó. En muchos tramos es bastante difícil conducir en moto ya que desaparece el asfalto y existen agujeros enormes cada dos por tres. Para colmo, nos topamos con caravana debido a que un enorme árbol se había caído y obstruía la carretera. Decenas de hombres se hallaban apostados tratando de eliminar el obstáculo con sierras y la fuerza de las manos. No tardaron demasiado y pudimos seguir el camino.

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Llegamos a lo que sería la entrada oficial del parque donde me pidieron 1,000 rupias. Más adelante, a unas dos horas y media de camino llegamos al cruce donde nace la caminata al Kawah Ijen. 15,000 rupias por persona y 30,000 por la cámara. Pude dejar la mochila e inicié un sendero de ascenso de 3 kilómetros que se encuentra indicado cada 100 metros.

ijenSe trata de un bello camino de tierra entre la vegetación. A los pocos minutos pude ver los primeros portadores de sulfuro bajando sus kilos del volcán.

El volcán de Kawah Ijen se encuentra a 2,148 metros altura y produce una gran cantidad de sulfuro. Aproximadamente unos 300 hombres se dedican a transportar a mano kilos y kilos de sulfuro para ganarse la vida. Debe ser uno de los trabajos más duros en esta vida. Más tarde me contaron que pagan 600 rupias el kilo (unos 4 céntimos de euro) y suelen bajar unos 80 kilos por viaje. Habitualmente hacen un par de viajes al día. Por curiosidad, traté de levantar una de sus canastas y no pude ni levantar ni un palmo.

La ascensión al Kawah Ijen puede ser algo costosa por la altitud. Existen algunas pendientes marcadas y si desfalleces te sorprendes con la visión de estos super hombres bajando kilos de sulfuro como si fueran piedras pómez.

Al llegar arriba me encontré con una caldera erosionada y un espectáculo visual. Al fondo del cráter un lago de agua turquesa y a su lado un remolino de humo subiendo hasta las nubes.

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Las aguas turquesas en el cráter del Ijen

Me acerqué carenando la cornisa de la montaña hasta llegar a un punto donde se indica que los turistas tienen prohibido descender más desde ese punto. Me fumé un cigarrillo contemplando el lago a mis pies y viendo a esos hombres transportar kilos de sulfuro a sus espaldas y decidí probar suerte.

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ijen volcanEmpecé a bajar y nadie me dijo nada. Hice migas con un joven que bajaba a buscar más sulfuro y juntos bajamos hasta el lago y a la ladera desde donde emana el humo. No podía casi ni respirar y esos hombres arrancaban pedazos de sulfuro para meterlos en sus canastas. Durante el descenso ofrecí cigarrillos y me sorprendió ver a más de uno fumando tan tranquilo mientras yo empezaba a tener serios problemas de respiración.

Realicé unas cuantas fotos al dantesco escenario con el fabuloso lago de fondo y emprendí camino hacia el exterior del cráter.

Deshice mi camino y descarté la idea de carenar los picos adyacentes ya que las nubes los habían tapado completamente.

A la vuelta en la entrada del parque me uní nuevamente con mi guía-motorista que apenas hablaba inglés lo mismo que yo en indonesio y emprendimos el rumbo hacia Ketopang.

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Arriba del volcán Ijen

El camino en esta ladera es todavía peor que desde la vertiente de Sempol. Existen unos 7 kilómetros donde la carretera ni existe y nos caímos una vez aunque sin consecuencias.

El paisaje es igual o todavía más bonito. Cascadas de terrazas de arroz en agua, montañas y volcanes perfilados al fondo y pueblos bellamente decorados con sus casas de paja y flores.

Llegamos a Ketapang, pagué las 150,000 rupias restantes y nos despedimos. Ante mi tenía la entrada al ferry y mi próximo destino: Bali.

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4 Comentarios
  1. Pau 26 diciembre 2010
  2. marcis 27 diciembre 2010
  3. noa-Neus Fuentes Romero 10 febrero 2012
  4. Quique 11 febrero 2012