Alquiler de coches, furgonetas y campers en Nueva Zelanda

Nuestra Blondie en un puerto de montaña cerca de Queenstown.

Alquilar un coche en Nueva Zelanda es vital.

Aunque el transporte en bus está muy bien organizado, no hay duda de que es uno de esos países en los que sólo puedes intentar disfrutarlos al cien por cien si conduces tu propio vehículo y eres libre para adentrarte y explorar cada rincón del país.

Podrás elegir entre comprarlo o alquilarlo. En mi caso, tanto en el 2004 como en el 2011 preferí el alquiler.

Si váis a pasar una temporada larga en el país de los Hobbits os puede compensar la compra-venta. Se organizan mercados de negociación en distintos puntos del país, siendo más frecuentes en Verano. Depende de las dotes comerciales que tengáis, pero conozco casos en que la gente ha viajado con el coche por 3 meses y encima consiguió sacarle dinero extra a la hora de venderlo.

Cuando vuestra estancia no va a pasar de un mes creo que no os conviene el estar perdiendo tiempo comparando vehículos, comprobando su estado mecánico, arreglando papeleos y buscando un comprador al final de vuestro periplo. Será mejor alquilar.

Hay muchísimas compañías de alquiler y multitud de clases de vehículos.

En el 2004 cogimos las páginas amarillas de Auckland y fuimos llamando hasta dar con una realmente barata. Un derrengando Toyota Corolla del 90 acabó siendo nuestra elección a precio de risa. La verdad es que no tuvimos ningún problema con él y, al perder nuestra tienda de campaña en un temporal, acabó convirtiéndose en coche-cama para los 3 amigos. Indescriptible la jungla en que lo convertimos. Sólo deciros que preferimos pagar la multa por entregarlo sucio que limpiarlo.

En la granja del bueno de Bomun. Un autoestopista que recogimos y nos acabo invitando a cenar y dormir allí.

En el 2011 el momento de elección nos pilló en Christchurch y buscábamos una furgoneta donde también pudiéramos dormir y cocinar después del éxito de la misma fórmula en Australia.

Las compañías lowcost más extendidas son: Spaceship, Jucy y Wicked.

Nuestra prioridad era Spaceship por el buen resultado que nos dio en Australia. Buscamos la oficina en Christchurch pero estaba cerrada por los destrozos que sufrió en el famoso terremoto que sacudió la ciudad el año pasado.

Las condiciones de Jucy no nos convencieron así que nos decantamos por Wicked.

Alquilamos una Toyota Estima por 16 días a un precio de 39 dólares neozelandeses al día. Teniendo en cuenta que el cambio andaba por 1,80 NZD por cada Euro, creo que nos salió muy bien.

Uno de los parques en el que dormimos.

Hay que tener en cuenta que debéis poseer bastante dinero disponible en la tarjeta de crédito a la hora del alquiler. La mayoría de las compañías os harán un bloqueo de una cantidad importante si no contratáis un seguro completo que cubra los excess.

El seguro completo nos costaba más que el alquiler en sí, así que -y conociendo lo fácil que es conducir por el país- decidimos no cogerlo y dejar que nos congelaran 1.300 dólares de nuestra tarjeta. Una vez finalizado el período de alquiler y comprobado que no le habíamos hecho nada al coche, nos descongelaron el dinero en la cuenta.

La jugada nos salió bien. Menos mal.

Las furgonetas de Wicked son realmente peculiares.

El artista que montó la empresa tuvo una idea genial. Compró furgonetas dañadas, rayadas o con pequeñas averías mecánicas y las reparó para ponerlas de nuevo en circulación. Las rayaduras las cubren con originales graffittis que son la marca distintiva de todos los vehículos de Wicked.

En unos cuantos años ha creado un imperio de furgonetas que se extiende por todos los continentes.

La nuestra se llamaba Blondie y tenía un graffitti enorme de una rubia a lo Marilyn Monroe sobre el fondo rojo burdeos de la furgo. No fueron pocos a los que sorprendimos admirando a nuestra rubia en un aparcamiento perdido. Pero no somos celosos.

En el lago de Queenstown. Otro de los lugares donde dormimos.

Aunque no nos dio ningún problema de calado, las prestaciones de la Estima que contratamos con Spaceship en Australia eran mucho mejores. Mejor nevera y cocina, el DVD -con esas pelis nocturnas que nos dieron la vida en las frías noches de Down Under– y mejor atención de los comerciales.

Lo bueno que tiene Wicked es que no te tienes que preocupar por los rayados leves. Ni los controlan ni les importa.

Volvimos a elegir una furgoneta con cambio automático. Obviamente son más cómodas de conducir pero el consumo de combustible es mayor.

El elegir una furgo sobre un coche tiene dos ventajas principales, según mi punto de vista.

Uno de los sitios más bonitos donde dormimos en nuestra Blondie. Cerca del Monte Cook.

Llevas la cama a cuestas. Aunque al ser Invierno alguna vez dormimos al calorcito de algún hostal, la mayoría de las noches las pasamos durmiendo en nuestro colchón doble de la Blondie. Así ahorramos una cantidad de dinero importante.

En muchas oficinas de turismo encontraréis panfletos gratuitos con mapas de ambas islas indicando dónde podéis dormir con la furgoneta. Algunos son de pago pero hay muchos que no. Obviamente, los gratuitos son lugares muy básicos que carecen de casi todo pero si váis bien equipados no os importará.

La otra ventaja es el poder pasar tardes y dormir en contacto total con la naturaleza. Hay áreas de descanso cerca de glaciares, montañas, bosques y lagos. A veces llegábamos a un lugar en la oscuridad de la noche y el alba nos mostraba un paisaje espectacular que nos acompañaba durante el desayuno.

Para mí es la mejor forma de viajar en Nueva Zelanda aunque si estás haciéndolo solo el coste aumenta considerablemente.

Quien tenga alguna duda o quiera información extra sobre este tema que no dude en preguntármelo. ¡Y recordad que se conduce por el otro lado!.

Sin ningún aumento de precio te facilitamos la reserva de tu viaje:

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3 Comentarios
  1. Nicky Ray 28 febrero 2012
  2. David 1 marzo 2012
  3. Alquiler de coches 18 abril 2012