Alojamiento en Bogotá

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Durante mi estancia en Colombia como parte del viaje que me llevó a recorrer el continente sudamericano por 7 meses, pasé un par de veces en Bogotá siendo allí donde tomaría mi vuelo de regreso a Europa con la mochila llena de recuerdos. La verdad es que miro ahora hacia atrás y me parece que fue ayer. Cómo pasa el tiempo cuando te metes de nuevo en la rutina de la vida diaria. ¡Qué pena!.

Bueno, centrémonos. En ambas ocasiones elegí una forma de alojamientodistinta: primero un hostal y después en una casa particular donde alquilaban habitaciones a gente que conocían al menos algo.

La mayoría de los hostales para mochileros de la ciudad se encuentran en la céntrica zona de La Candelaria, lo cual los hace muy manejables para casi todo y te permite visitar los monumentos más característicos de la ciudad a pie. Los tenéis para todos los gustos: desde los típicos tomados por anglosajones, más masificados pero con instalaciones más modernas, precios más caros y cerveza asegurada todo el día hasta los que son más bien casas familiares convertidas en hostales para hospedar a no más de 10 o 15 personas en un ambiente bastante más tranquilo.

Nosotros nos cogimos un taxi desde el aeropuerto y le dijimos que nos llevara a La Candelaria. Una vez allí nos pusimos a preguntar por los hostales cuyo fachada nos llamaban la atención. Al final nos quedamos en unos de los pequeños por unos 24.000 pesos cada uno. Una habitación doble muy acogedora y baño compartido bajando unas escaleras de caracol más bien estrechas.

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La zona es muy buena en cuanto a localización pero andad con cuidado al caer la noche porque los robos y asaltos de pequeña índole son algo frecuentes.

En nuestra segunda estancia en la ciudad la cosa fue muy distinta. La historia comenzó cuando estaba en el aeropuerto esperando a que llegara mi amigo Mel. Allí entablé conversación con un par de chicas colombianas que esperaban la llegada de un amigo londinense. Después de unas buenas risas y la llegada de Mel, una de las chicas me preguntó dónde nos íbamos a quedar y le comentamos que en La Candelaria, pero que aún no teníamos sitio fijo. Ella nos ofreció llamar a su hermana que alquilaba habitaciones en su casa para gente que le diera buena espina. Nosotros, con nuestra simpatía y saber estar -y olé- se la dimos. Lo hizo y quedamos en avisarla para nuestro regreso a la ciudad dos semanas más tarde.

Y así fue como a los 15 días nos alojábamos con Javier y Marta en su casa en una zona de clase media. Nos dieron habitaciones propias con cama doble y teníamos un baño para los dos en el piso de arriba de la casa que compartíamos con sus dueños. Por 25.000 pesos la noche cada uno, era mucho mejor que lo que podíamos encontrar por ahí y además los dueños fueron muy majos en todo momento, dándonos consejos sobre la ciudad y llevándome al aeropuerto en mi último día.

Fue una buena experiencia. Si queréis probarlo me lo comentáis porque les conté sobre nuestro blog y estaban encantados con la idea de que lo comentara en un artículo.

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2 Comentarios
  1. Sayta Hostal 28 diciembre 2010
  2. Margarita 3 marzo 2013