Alleppey, preparando un crucero fluvial

canales alleppeyDespués del trekking en Munnar, esa noche no tuve problema para conciliar el sueño, ni para despertarme tampoco, gracias a que una familia especialmente ruidosa se pone a hacer la maleta, con música televisiva de fondo, y no paran hasta las cinco y media que se suben al coche. Los indios son así, capaces de darse unos madrugones de cuidado para ir o volver de vacaciones, o, como me contaba mi amiga Isabel, de ir pelando y cortando la verdura en el tren de vuelta a casa, para así sólo tener que hervirla al llegar y pronto para la cama, que al día siguiente hay que trabajar como chinos.

Yo abandoné Munnar de vuelta a Ernakulam, para allí coger otro autobús hacia Alleppey/Allappuzha. Esa noche volvería a coincidir allí con Isa, pues al día siguiente teníamos planeado recorrer los ríos y canales de la zona de Kerala a bordo de un barco tradicional, “ketuvallom”. Visitar el Estado de Kerala y no hacer ese pequeño crucero de un día y una noche, es imperdonable, pese a que los precios de un barco para dos personas empiezan en las 6000 rupias, casi 100 euros. Os aseguro que 50 euros en la India dan para la comida y alojamiento de varios días, así que duele un poquito el gasto pero, como he dicho, “hay que hacerlo”.

Palmir ResidenceNada más llegar a media tarde, con casi siete horas de autobús local encima (o más bien debajo), me fui a buscar el Palmir Residence. El alojamiento iba a ser ese en principio por la interesante razón de que era el más cercano a la estación de autobús, venía recomendado por la Lonely Planet y era un punto tan bueno como cualquier otro para ser el primer sitio que mirar. Me atiende
Sureesh y me cae bien inmediatamente, es simpático y me ofrece dos tipos de habitaciones, de 300 o 500 rupias, siendo la única diferencia que las más caras tienen un televisor, son algo más grandes y que tienen en el exterior asientos y mesa, y vistas al jardín. Cómo sólo íbamos a pasar una noche en el hostal y por la mañana salíamos “de crucero”, no presentaba ninguna ventaja el ir a por la más cara.

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También organizan viajes en “boathouse”, que parece ser la principal industria (subcontratada) de las agencias y hoteles de Alleppey. Una buena noticia es que el precio en temporada baja es de 3500 rupias por un barco con ventilador en el techo (es decir, sin aire acondicionado), para dos personas, e incluye el agua mineral, que suele ser un extra, y que yo consumo sin parar. Ahora hay una pareja que se hospeda en el Palmir pasando la noche en uno de ellos, así que mañana antes de confirmar o pagar nada, les preguntaremos cómo lo han pasado, porque la calidad varía de unas embarcaciones a otras y una mala experiencia con “cáscaras de nuez” no sería la primera vez que ocurre..

Después de recoger a Isa en la estación de tren, salimos a dar un paseo y a cenar. A la señorita se le antoja comida occidental, nada de restaurantes ni puestecillos locales, por algo vive en la India, y Joseph (el otro empleado del hostal) nos recomienda el Royal Park. Cuando llegamos es un hotel, así que es el restaurante del establecimiento y eso siempre me hace sospechar poca comida y precios altos, pero cuando llega la carta, los precios son medios, siendo el plato más caro de sólo 300 rupias. Al final, té frio, 7up, pollo estilo tikka, ternera picante y pan naan nos salen solo por 427 rupias, redondeo tras impuestos incluidos. Recomendable para vuestro presupuesto siempre y cuando no os importe que tanto los manteles individuales como las servilletas de tela estén más llenos de manchas que limpios. Asombroso.

Por la mañana, tras un buen desayuno estilo occidental en el porche, llega la pareja de la excursión y solo tienen buenas palabras sobre la experiencia, aunque como a todos les parece corta (los botes tienen que amarrar a eso de las cinco o cinco y media) y el barco en el que estaban tenia la ducha estropeada. Pese a ello, decidimos reservarlo ya y resulta que no es posible: Joseph ha hecho una docena de llamadas pero no hay disponible ninguno, y eso que el día anterior los había sin reservar en casi cualquier esquina. Pero es fin de semana, también para los indios y los turistas nativos han llegado en masa y no hay uno solo libre o, de conseguir encontrarlo, costaría como mínimo 1000 rupias más. ¿Que podíamos hacer? Se imponía un cambio de planes.

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