La importancia del agua en tus viajes

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La importancia del agua en tus viajes

Esta mañana me ha llegado vía twitter un articulo publicado por @VIAJESY_TURISMO titulado “Consejos para no enfermarse del estomago durante un viaje” que me ha parecido muy interesante y cuya lectura te recomiendo si estas planeando un viaje.

Me ha llamado la atención el punto que hace énfasis en la importancia que tiene vigilar el agua durante tus viajes, y he recordado una anécdota durante mi vuelta al mundo en un año que te servirá de claro ejemplo para no olvidarte de viajar con mucho ojo.

Me encontraba ya en Bolivia; concretamente acababa de llegar a Sucre, procedente de Potosí, nunca se me olvidará. Llevaba ya unos meses de viaje a mis espaldas, habiendo ya pasado por India, Nepal, Tailandia, Camboya, Australia, Nueva Zelanda, Chile y Argentina. Iba sobrado de experiencia viajera, o al menos eso pensaba, de modo que, probablemente de forma inconsciente, bajé la guardia.

Recuerdo que en India, era tal la paranoia con el agua e iba tan sobre aviso, que incluso utilizaba agua embotellada para enjuagarme la boca después de cepillarme los dientes. En Nepal, también te tengo que decir, llegué a beber agua de manantial durante mi trekking bordeando el Annapurna. Eso si, antes me había informado debidamente preguntando al guía que me acompañaba sobre la conveniencia o no de beber agua sin que esta fuera previamente supervisada y embotellada. También es cierto que cuando te encuentras en Nepal rodeado de naturaleza en estado puro, no imaginas otra agua mejor que la emanada de las majestuosas montañas de la cordillera Himalaya.

En cualquier caso, volvamos a Bolivia. Como te decía recién había llegado a Sucre, y compré algo de fruta en el mercado local. Regresé al hotel en el que me hospedaba y en el baño limpié una manzana que me disponía a comer utilizando el agua del grifo. Lo siguiente que recuerdo son dos días con un dolor de barriga espectacular durante los que casi saco por la boca hasta mis entrañas.

Con esto no quiero decir que el agua de ese hotel, o el de Sucre, o el de Bolivia, o el de Sudamérica entera no sea apta para beber. Lo que entiendo es que nuestro organismo está formado de manera que un cambio exagerado en los componentes del agua que ingerimos puede convulsionar nuestro cuerpo hasta límites insospechados.

Cuando era pequeño y alguien en la familia enfermaba por un periodo más largo de lo normal, lo que se escuchaba en mi casa automáticamente era “este niño lo que necesita es un cambio de aguas”, y rápidamente se organizaba una visita a tía que vivía apaciblemente en Ripoll, a los pies del Pirineo catalán.
O también recuerdo que si estando de visita en Francia o Alemania, donde residían algunos familiares, alguno de nosotros se encontraba mal, de nuevo lo que se escuchaba era la frase “debe ser por el cambio de aguas”.

No soy un experto en la materia, pero la experiencia me dice que el agua lleva distintos componentes dependiendo del lugar del planeta en el que se encuentre. Por otra parte nuestro cuerpo se acostumbra desde que nacemos al agua que se encuentra en el lugar que habitamos, y del que no solemos movernos durante unos años. Todo ello, haciendo un simple uso de mi sentido común, me indica que es razonable una reacción de nuestro organismo al ingerir agua local en un país que se aleja bastante a los estándares del que habitamos durante nuestra vida cotidiana. Esta es mi humilde conclusión. Si me equivoco y tienes la explicación correcta, te agradeceré profundamente que la compartas con todos nosotros. Soy de los que piensa que está bien saber el por qué de las cosas que nos pasan.

En fin, tan solo quería transmitirte mi experiencia para que recuerdes vigilar con el agua durante tus viajes.

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4 Comentarios
  1. Alicia Ortego 26 enero 2011
  2. turismo estetico 26 enero 2011
  3. Quique 26 enero 2011
  4. Jesus 26 enero 2011