Actividades y alojamiento en Innle Lake

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De vinos con los chicos en Innle

A parte del tour en el lago -cosa que no os podéis perder- existen otras actividades que podéis realizar en Innle, casi a coste cero.

Nosotros nos alquilamos unas bicicletas para ir por los alrededores del pueblo, siendo unos viñedos franceses -bueno, lo lleva un francés aunque el hombre nos confesó que el capital es de gente rica de Burma- uno de los principales atractivos.

Los viñedos no están lejos del pueblo. Tenéis que salir por el Sur y seguir la serpeante carretera hasta que veáis un desvío a vuestra izquierda. Está bastante bien indicado así que no os podéis perder.

La gente suele ir a ver el atardecer desde su terraza incrustada en la colina pero cuidado con los horarios de apertura porque cierran en torno a las 4.30 de la tarde. Nosotros llegamos a las 4.45 y nos dejaron pasar sin ningún problema. A parte de nosotros 5 sólo había dos parejas más y decidimos tomar una de las degustaciones de vino que ofrecen. Por 3.000K por persona te dan a probar 7 vinos diferentes.

Cuando aún nos encontrábamos en nuestra tercera cata llegó un tío occidental que nos comentó que estaban grabando un programa sobre sus viñedos y si queríamos colaborar saliendo en la tele mientras él nos explicaba algo de la historia de la bodega y el proceso de elaboración de sus vinos.

Aceptamos todos riéndonos y nos fuimos al edificio principal de la bodega. Allí estaba un grupo de cámaras burmeses que, en perfecto inglés, nos dieron un par de instrucciones sobre el lugar en el que nos debíamos poner y poco más. El gerente de la bodega -francés que llevaba 10 años entre Burma y Bangkok- nos explicó algunas cosas sobre la uva, la fermentación, las barricas y el embotellado y abrió una botella de un vino buenísimo, muy distinto a los que nos habían dado en la cata (claro que por 3.000K tampoco podíamos esperar mucho).

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Le hicimos algunas preguntas que le obligaron a descorchar una segunda botella mientras todos acercábamos la copa para que nos la rellenara. ¡Estaba tremendo este vino!.

Ya casi anochecía cuando volvimos al mirador y nos quedamos otro rato allí charlando con una pareja de Barcelona que andaban por allí.

Atardecer en Innle

Al final nos invitaron a todo como gracia por nuestra colaboración televisiva -¡mamáaaaa! ¡¡Pon la tele que salgo en Canal 5 Myanmar!!- y nos dijeron que tuviéramos mucho cuidado con las bicicletas porque ya era noche cerrada.

Teniendo en cuenta de que las bicis carecían de luces y la carretera también -sólo iluminada levemente en algunos puntos por las luces de las casas y llena de agujeros- el consejo nos pareció demasiado obvio.

Entre los 7 teníamos un par de linternas pequeñas que nos ayudaron a llegar sanos y salvos a Innle.

También paramos en un lugar que anunciaba piscinas de aguas termales. No vayáis. Nosotros entramos y nos encontramos 3 piscinas pequeñas llenas de agua muy muy calienta, rebosante de mosquitos flotantes -muertos por el calor, imagino- y sin vistas a nada interesante.

Parece ser que no éramos los únicos que pensaban así porque no había nadie y la chica nos comentó que la cosa estaba un poco muerta (que les pregunten a los mosquitos de la piscina).

En cuanto al tema de alojamiento y restaurantes, los precios son bastante razonables y podéis encontrar habitaciones dobles por unos 12-15 USD por noche con baño privado. Nosotros nos quedamos en el Teakwood Inn, un lugar regido por una familia fuertemente matriarcal. Han sido de las personas con mayor instinto comercial que encontramos en Burma pero hay que reconocer que nos hicieron muy buen precio y el sitio es muy agradable, con bonitas zonas comunes y jardín.

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Para comer no vayáis al indio cercano al puente. Nosotros caímos una y no más, Santo Tomás. Podéis tomar cualquier arroz y sopa en los puestos de la calle justo al lado del mercado. El postre sin duda lo tenéis que tomar en Pancake Kingdom -o algo así, ¡debería tomar notas y no confiar tanto en mi memoria!- donde el Pancake de nocilla es de otro mundo, sobre todo cuando llevas semanas sin comer nada de chocolate que te guste mucho. Tan sólo cuestan 1.500K y tienen muchos otros tipos de pancakes, tanto dulces como salados.

Nosotros nos quedamos allí 4 noches disfrutando del frescor -pasamos un calor infernal en el resto del país- y la tranquilidad de Innle. También la compañía hace mucho y es que allí estuvimos con las grandes Sarah y Aviv -de Israel-, Mónica y Ramón -de Murcia ¡y olé!- y Jimmy, la primera persona que conozco en mi vida de Isla Reunión, posesión francesa en el Índico, cercana a Madagascar.

¡Qué buenos recuerdos de Innle!

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5 Comentarios
  1. JD (@aitor_vca) 3 mayo 2011
  2. Quique 3 mayo 2011
  3. David Escribano 3 mayo 2011
  4. Saioa 19 mayo 2011
  5. Saioa Ipinazar 19 mayo 2011